Cristina Kirchner, la viuda de luto riguroso que conquistó a los argentinos

Pese al duro golpe, tuvo que asumir por sí sola las riendas del poder.

La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, reelegida en primera vuelta por amplio margen este domingo, es una mujer frágil y autoritaria, seductora y tajante, coqueta y cerebral, que hace un año supo sobreponerse a la muerte de su esposo y antecesor, Néstor Kirchner.

Pese al duro golpe, tuvo que asumir por sí sola las riendas del poder, que compartió con su marido durante los primeros años de su gestión.

"No puedo decir que es un momento de felicidad porque mentiría, tampoco de tristeza, desde donde él esté debe estar muy contento con que la gente vaya a votar y esté todo en paz y concorde", dijo con lágrimas en el rostro después de emitir su voto en Río Gallegos (sur), la ciudad donde el matrimonio gestó su carrera política y donde está sepultado su esposo.

Pocos días después del deceso de su marido, la mandataria volvió con una actitud menos confrontativa en sus discursos improvisados, de tono coloquial, casi de maestra.

Su conducta fue muy diferente a la que tenía cuando Néstor Kirchner la acompañaba en los estrados, quien asentía cada vez que lanzaba dardos filosos a la oposición, a medios de prensa o a los hacendados, que le hicieron la vida imposible en 2008, el peor momento de su mandato (2007-2011).

En sus frecuentes apariciones públicas, en la que se presenta de luto riguroso, siempre cita a su marido llamándolo "él", y lo recuerda como el político que sacó al país del infierno, tras la crisis de 2001.

Su actitud después de la muerte de su marido, así como las subvenciones sociales y la defensa de los derechos humanos durante su gestión, le dio formidables réditos políticos y el inesperado apoyo de la juventud, al tiempo que consolidó su predicamento entre las clases más pobres.

El sábado, un día antes de votar, visitó el mausoleo que se está terminando de construir en el cementerio de Río Gallegos que será inaugurado el jueves, a un año de su fallecimiento.

"Cristina tiene una dosis de racionalidad. Ella es más analítica", dijo Alberto Fernández, jefe de gabinete de los Kirchner entre 2003 y 2008. Néstor Kirchner (2003/2007) "era mucho más intuitivo", asegura.