Críticas al primer ministro francés por ir en avión oficial a Berlín a ver al Barça

Manuel Valls, barcelonés y del Barça, aduce que fue invitado por la UEFA. Se calcula un costo de 18.800 euros.

Manuel Valls.AFP

El viaje relámpago de Manuel Valls el sábado para ver la final de la Liga de Campeones entre el Barça y la Juventus de Turín le ha valido al primer ministro francés una dura reprimenda de la oposición. La razón es que utilizó el avión oficial para ir a Berlín, lo que tuvo un costo estimado de 18.800 euros para el erario público y, además, viajó con dos de sus hijos.

Valls, nacido en Barcelona y declarado culé, abandonó el sábado el Congreso del Partido Socialista que se celebraba en Poitiers (Francia) y voló hasta Berlín, distante 1.400 kilómetros, haciendo escala en París. Asistió a la final y regresó a París por la noche para volver a Poitiers el domingo por la mañana.

Las críticas han sido duras. Los Republicanos (antes UMP) de Nicolas Sarkozy agitaron inmediatamente el debate. La eurodiputada Nadine Morano señaló el hecho de que ambos equipos en liza fueran extranjeros y aseguró que Valls merecía una tarjeta roja. Es 'indecente', dijo el diputado de la derecha Thierry Solère.

También llovieron críticas desde el centro y la extrema derecha. Para François Bayrou (Modem), el viaje de Valls demuestra que algunos políticos 'pierden el sentido de la realidad', mientras que Florian Philippot (FN), que también ha destacado el hecho de que ambos equipos sean extranjeros, tachaba de 'caprichito futbolístico' el gesto de Valls. Solo Los Verdes, que se perfilan como próximos socios de gobierno, restaron importancia a la polémica.

Apoyo de Hollande

Valls explicó que acudió a Berlín invitado por Michel Platini, presidente de la UEFA, y porque quería asistir a una reunión de esta organización, dado que en 2016 Francia organiza la Eurocopa. Tal reunión, sin embargo, nunca figuró en su agenda oficial. A media tarde de ayer, la UEFA corroboró su versión. 'Le hemos invitado para hablar de la Eurocopa', señaló. Valls, interpelado ayer en la Asamblea Nacional, defendió su papel en defensa de los grandes acontecimientos deportivos que benefician al país. Poco antes se supo que dos de sus hijos habían viajado con él en el Falcon a Berlín. Su entorno lo confirmó, pero añadió que ello no tuvo impacto alguno en el coste del traslado.

El presidente François Hollande ha defendido a su primer ministro y algunos socialistas han recordado que Nicolas Sarkozy usó un avión privado para acudir a un acto público, previo al congreso de su partido, hace dos semanas en Le Havre, a 190 kilómetros de París, que costeó el partido: 3.200 euros.

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