Cruce de crisis en la OEA con Venezuela en el centro del debate

El encuentro de convocatorias para discutir la situación venezolana evidencia la pugna entre el gobierno de Nicolás Maduro y el secretario General de la Organización de Estados Americanos Luis Almagro.

Luis Almagro, Secretario General de la OEA. / EFE
Luis Almagro, Secretario General de la OEA. / EFE

¿Por qué esta es una semana clave para Venezuela en la Organización de Estados Americanos (OEA)? La agitada agenda lo explica: el próximo jueves 23 de junio, por primera vez en varios años, los 34 países miembros del organismo multilateral discutirán la crisis política y social venezolana. Una cita que quiso evitar a toda costa el Gobierno del presidente Nicolás Maduro, pero que deberá cumplir por decisión del secretario General de la OEA Luis Almagro.

Fue él quien decidió a finales de mayo activar la aplicación de la Carta Democrática, según explicó, para abordar “un quebrantamiento del orden constitucional en este país”. Una medida que ha desatado una verdadera tormenta política, que ha dividido a la región y que llevó al gobierno de Maduro a ingeniarse una estrategia diplomática, amparada en el diálogo, según analistas internacionales, para ganar tiempo. ¿Para qué? Ronal Rodríguez, analista del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, lo resume así: “Venezuela está buscando todos los caminos para evitar realizar este año el referendo revocatorio y la estrategia en la OEA es parte de eso”.

La semana pasada, la misión venezolana en la OEA logró convocar una sesión extraordinaria para hoy en Washington para que los tres expresidentes que promueven el diálogo entre Gobierno y oposición, respaldados por Unasur, ¬Martín Torrijos de Panamá, Leonel Fernández de República Dominicana y el español José Luis Rodríguez Zapatero¬ expongan ante el pleno de la Asamblea cómo va ese proceso.

Un round que se anota el Gobierno venezolano, que se adelanta con este paso a la sesión convocada para el 23 de junio. “Es una rendija dentro de la comunidad internacional donde puede comprar ese tiempo, es una jugada clave de Maduro, que todavía tiene algo de capital político internacional”, explica Marielle Pérez, analista venezolana.

Pero la OEA también se movió y, además de recibir a los expresidentes del diálogo de Unasur, aceptó la presencia del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, el opositor Henry Ramos Allup, quien estará el 23 en la sesión en Washington. En otro escenario, el mismo jueves, mientras la OEA discute la aplicación de la Carta Democrática a Venezuela, Unasur escuchará a los tres exmandatarios.

¿Quién gana?

El cruce de convocatorias es muy revelador del actual momento de pugna entre Venezuela y Almagro, pero también entre la OEA, la Unión de Naciones Suramericana (Unasur) y los diferentes actores políticos que buscan un papel en la crisis del país caribeño. El Gobierno venezolano, incluso, va más allá. La canciller Delcy Rodríguez exigió la renuncia al Secretario General de la OEA porque “considera que ha atacado a su país” y dice que “no tiene ni equilibrio ni imparcialidad sobre la situación de Venezuela”.

“Hay muchos cocineros en la cocina, (Ernesto) Samper (Secretario General de Unasur), que tiene que hacer algo antes de que acabe su mandato, (Susana) Malcorra (Canciller argentina), en campaña por la Secretaría General de la ONU, Almagro, que tiene que levantar la voz para hacer relevante de nuevo a la OEA, y EE.UU., que sabe que si sacan un comunicado solos ayudan a Venezuela a polarizar la situación”, le dijo a Efe Michael McCarthy, consultor del centro de estudios Wilson Center.

De acuerdo con los sondeos realizados hasta ahora, muy pocos países de la región se atreverían a respaldar el mecanismo de activación de la Carta Democrática, “pues todos tienen esqueletos en el armario y no quieren que esto siente un hito y luego permitir la injerencia en sus gobiernos”, explica Mauricio Jaramillo Jassir, profesor de la Universidad del Rosario. Para McCarthy, “no va a pasar nada en la OEA. Primero, porque Venezuela aún tiene margen de maniobra política internacional y segundo porque todos los países miembros le van a apuntar a declaraciones respaldando el diálogo. Solo se escucharán lugares comunes”.

“Lo que el Gobierno venezolano quiere es la foto con los expresidentes y decir que están adelantando un proceso de diálogo importante. Pero la oposición también gana porque gana visibilidad, logra desterrar el fantasma de cierre de la Asamblea Nacional, algo con lo que amenazó Maduro, y vuelven a poner la crisis en la agenda internacional.

“Colombia y otros países han tenido un papel importante: por un lado se mueven para evitar las sanciones al Secretario General ¬ Maduro quiere la cabeza de Almagro, a quien considera un traidor¬ y por otro, promueven el diálogo en ese país. Quieren que se debata la crisis pero no respaldarán la aplicación de la Carta Democrática”, explica Rodríguez.

¿Y Almagro?

El Secretario General de la OEA tiene dos intereses en todo este asunto: uno el institucional, está buscando que la OEA recupere su rumbo, ya que desde hace una década este organismo quedó completamente desdibujado, perdió el rumbo y dejó que otras organizaciones como Unasur o Celac le quitaran protagonismo. Y el otro, es el personal; Almagro no quiere ser un secretario como Insulza, que permitió el descrédito de la OEA”, explica Rodríguez.

Analistas en Washington señalan que con las dos citas Almagro ya puede darse por bien servido. “Ya puede darse por satisfecho: Venezuela siempre fue el tema en todas las reuniones, pero está por primera vez en el seno de la OEA, algo que ha acaparado toda la atención”.

El referendo, en vilo 

La realización del referendo revocatorio este año está detrás de todas las movidas del Gobierno venezolano en el ámbito internacional y doméstico. La sesión en la OEA, explican expertos, busca demorar el proceso contra Nicolás Maduro.
 
Y a nivel local, también intentan detenerlo. Una demanda de fraude en la recolección de firmas que lo activaría, lo que según analistas podría implicar su retraso o incluso suspensión. Haciéndose eco de irregularidades señaladas por el Consejo Nacional Electoral (CNE) -ante el cual se tramita la consulta-, el chavismo presentó una querella en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), acusado por la oposición de estar al servicio del Gobierno. La demanda apuntaría a retrasar el proceso. “Si el Tribunal de Justicia emite cualquier medida cautelar, el proceso se suspende y la oposición tendría que volver a recoger las firmas”, explicó el constitucionalista Juan Manuel Raffalli.
 
Almagro y Maduro, enemigos íntimos
Hace unos años, el secretario de la Organización de Estados Americanos, el uruguayo Luis Almagro, y el presidente de Venezuela Nicolás Maduro, eran amigos y aliados. Almagro y Maduro eran Cancilleres de sus respectivos países y  en varias ocasiones trabajaron de la mano. Por lo que no fue una sorpresa que, en marzo de 2015, Venezuela aplaudiera la elección de Almagro como Secretario de la OEA. La canciller de Venezuela Delcy Rodríguez dijo entonces  que su llegada iba a dar un “nuevo espíritu a la organización”. Ahora, la misma funcionaria exige  la renuncia de Almagro “ante sus ataques persistentes al país, en franca violación a la Carta (de la) OEA”. El Gobierno venezolano ha calificado a Almagro, incluso, como un colaborador de la CIA, por sus críticas al  gobierno de Nicolás Maduro. De la luna de miel, que duró hasta que Almagro se reunió, en octubre de 2015,  con familiares de opositores venezolanos detenidos, ya no queda sino  el recuerdo. “Traidor”, le dice Maduro.

 

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