Crucifixión en Arabia

Hoy, Sarhan al Mashayekh, de 22 años, será castigado así por robar joyerías.

Protestas en Indonesia contra el régimen de Arabia Saudi.  /  AFP
Protestas en Indonesia contra el régimen de Arabia Saudi. / AFP

Si la presión internacional no es suficiente para impedirlo, Sarhan al Mashayekh será crucificado hoy en Arabia Saudita. El supuesto cabecilla de un grupo de siete jóvenes —todos menores de edad— que robaban joyerías al sur del país y fueron detenidos en 2006, no será el primero en ser castigado de esta manera en el país musulmán.

Según Amnistía Internacional, los jóvenes “afirman que, durante su interrogatorio en el Departamento de Investigaciones Criminales de Abha, les propinaron fuertes palizas, les negaron la comida y el agua, les impidieron dormir, los tuvieron 14 horas seguidas de pie y los obligaron a firmar confesiones. Estuvieron tres años y medio recluidos en la prisión antes de ser juzgados”.

Activistas aseguran que los presos jamás tuvieron acceso a un abogado ni a un juicio justo. El Tribunal General de Abha los declaró culpables de robo a mano armada en agosto de 2009 y los condenó a muerte. Sin embargo, la pena se cumplirá ahora que todos son mayores de edad. Primero, los otros seis detenidos serán ejecutados mediante decapitación. Luego se procederá a la crucifixión de Sarhan.

La crucifixión, una invención persa, es un castigo físico aún contemplado en el sistema penal saudita y utilizado como escarmiento público o disuasión. Debido al hermetismo que maneja la monarquía absolutista del Golfo Pérsico, es imposible determinar la cantidad de crucifixiones realizadas cada año. Sin embargo, se conocen otros casos como el de Ahmen al Shamlani, decapitado y crucificado en 2009 tras ser declarado culpable del secuestro y el asesinato de un padre y su hijo, u otros anteriores por delitos de relaciones homosexuales, posesión de material de contenido sexual explícito o por empuñar un arma contra los agentes de las fuerzas de seguridad para evitar la detención.

El uso de la pena de muerte, excepto en casos muy específicos, es una violación de la ley internacional. Ejecutar a personas que delinquieron siendo menores de edad es además una violación a la Convención Internacional de los Derechos del Niño.