Csatary, acusado de tortura

Al presunto criminal nazi más buscado del mundo le fue asignado arresto domiciliario.

Las protestas que desató el diario británico The Sun se vieron calmadas por el fallo de un juez militar de Hungría que dictaminó la detención de László Csatary, un exmiembro de la guardia nazi acusado de haber sido responsable de la muerte de alrededor de 15.000 judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

Luego de una larga investigación, The Sun publicó una fotografía de Csatary, un anciano de 97 años que llevaba una vida normal en Budapest y que utilizaba su nombre real sin pudor alguno por su pasado. Al conocer el reporte, varios de los colectivos judíos de Hungría pidieron la inmediata reacción de las autoridades ante lo que consideraban una flagrante muestra de impunidad.

Muy temprano en la mañana de ayer, una unidad policial llegó a la residencia del acusado para detenerlo. Después de comparecer ante el juez, el abogado defensor, Gabor Horvath, reveló que a su defendido le fue proferida una orden de arresto domiciliario por 30 días, un mes en el que avanzará el proceso. El abogado además informó que Csatary se declaró no culpable de los cargos que se le imputan.

La Fiscalía lo sindica de tortura. Según esta versión, estuvo al frente de las deportaciones de judíos húngaros a diversos campos de concentración en Europa. Desde este puesto, Csatary habría dado la orden de no abrir los huecos de ventilación que tenían los vagones de los trenes en los que eran transportadas las víctimas, que ya bastante tenían con soportar el hacinamiento. Se calcula que bajo el control de Csatary unos 15.000 judíos fueron enviados a campos de concentración.

El fiscal general de Budapest, Tibor Ibolya, aseguró que la publicación de The Sun puso en riesgo la investigación que su equipo adelantaba en contra del presunto exnazi, debido a que para lograr su implicación era necesario contar con documentos que deberían venir del extranjero y servirían como prueba en el proceso.

Csatary llevaba 15 años viviendo en Budapest, después de haber pasado cerca de 30 años huyendo en Canadá. En 1948 la justicia de la antigua Checoslovaquia lo condenó, en ausencia, a la pena capital, pero nunca se tuvo certeza de su paradero. De ser hallado culpable en Hungría, el hombre de 97 años podría afrontar una pena de cadena perpetua.

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