Cuando el partido de Mandela, el Congreso Nacional Africano, perdió en Sudáfrica

Alianza Democrática y Luchadores por la Libertad Económica arrebatan las mayorías que el movimiento había poseído por más de dos décadas en Sudáfrica.

Seguidores del partido Congreso Nacional Africano se manifiestan en Vuwani. / AFP
Seguidores del partido Congreso Nacional Africano se manifiestan en Vuwani. / AFP

En la mañana del miércoles, mientras los sudafricanos se preparaban para votar en las elecciones municipales, los representantes del Congreso Nacional Africano (CNA) se sentían confiados en que conservarían la mayoría que han tenido en consejos y gobiernos locales durante más de dos décadas. Desde 1994, cuando se deshizo el apartheid, el liderazgo del CNA se alimentó de la figura mítica de Nelson Mandela y del hecho de haber acabado con la segregación y haber esbozado, aunque fuera con mera ambición política, un futuro más prometedor para los sudafricanos. Pero en este tiempo, las promesas incumplidas minaron su holgado liderazgo: dos días después de las elecciones, los miembros del CNA aceptaron públicamente su derrota, el más duro embate contra un partido que nunca ha tenido que pactar con nadie y que ahora, si quiere gobernar, tendrá que ceder ante movimientos alternativos.

Estas elecciones resultan esenciales porque escogen a los consejeros municipales, metropolitanos y distritales que tienen a cargo los proyectos que afectan de manera directa a los sudafricanos y en los que, según han apuntado algunos votantes entrevistados por las agencias, el CNA ha fallado de manera rotunda en los últimos años (hay zonas rurales sin agua ni electricidad).

El partido de derecha Alianza Democrática (AD) y el partido de izquierda Luchadores por la Libertad Económica (LLE) le arrebataron votos esenciales en ciudades y localidades que solían estar de su lado. En Puerto Elizabeth (o Nelson Mandela Bay), una de las ciudades principales, la AD obtuvo 46,7 % de los votos y el CNA 40,92 %. En Ciudad del Cabo, la AD aseguró su mayoría con el 66 %. En Pretoria, la capital, y Johannesburgo hay un empate técnico entre el CNA y la AD.

Esto obligaría al CNA a realizar coaliciones. Pero justo allí está la mala noticia: el único partido que tiene los puestos necesarios para semejante coalición (para permitirles una mayoría) es el LLE (un 8 %), que quedó tercero en estas votaciones, está en contra del CNA y representa a parte del electorado descontento con la situación económica de Sudáfrica (con un 26 % de desempleo a nivel nacional).

Es más probable que, para minar el espacio político del movimiento de Mandela, la AD y el LLE se unan y ganen las mayorías. Sin embargo, ambos partidos son de ideologías por completo diferentes. Aunque el apartheid terminó hace décadas, las diferencias no son sólo ideológicas sino también raciales: la AD es el partido de los “blancos y mestizos” (o así lo han querido hacer ver los miembros del CNA durante la campaña electoral) y el LLE representa a los más pobres del país. En alas por completo distintas, sin embargo, tienen la oportunidad de arrebatarle la primacía al CNA.

En sus reportes, la agencia Efe escribió: “La AD espera que los buenos resultados le sirvan para afianzarse como alternativa nacional a un CNA al que se le va agotando el crédito de haber combatido el apartheid”.

¿A qué se debe el declive del CNA, que por lo general ganaba las elecciones municipales con el 60 %? Esta vez ha obtenido, a pesar de la baja, 54,4 % de los votos. Pero su liderazgo ha sido afectado, en primer lugar, por la carencia de políticas para suplir los servicios básicos de los ciudadanos más pobres y, por otro, por el desencantamiento hacia la figura de Jacob Zuma, el presidente sudafricano, envuelto en sospechas de mal uso de dineros públicos.

El CNA tendrá que enfrentar en 2017 el cambio de liderazgo: Zuma, hasta ahora cabeza del partido, saldrá en 2017 de ese cargo y en 2019 de la Presidencia, sin posibilidad de reelección. Hasta entonces, sus filas tendrán que revaluar su plataforma de gobierno de cara a las elecciones de 2019, cuando, de seguir a este paso, sus opositores tendrán posibilidades de sacarlos del poder. De hecho, la AD y el LLE interpretaron estas elecciones como una evaluación del trabajo de Jacob Zuma. Y la ha pasado raspando.

Los siete años de Zuma en el poder han estado caracterizados por la ralentización de la economía, incluso por su bloqueo: la apertura de plazas de trabajo no ha aumentado ni disminuido, los niveles de desempleo no se reducen. Un hombre de 60 años dijo a la AFP: “El CNA fracasó lamentablemente. Desde 1994 (en las primeras elecciones multirraciales) nos prometieron el paraíso. Todavía lo estamos esperando (…) Nos hacen promesas vacías. Yo tengo 60 años y ni me acuerdo de la última vez que tuve trabajo”.

La AD también deberá reforzarse: pese a su gran apoyo en estas elecciones, parte del electorado negro siente desconfianza hacia sus líderes, a pesar de que su líder, Mmusi Maimane, es el primer negro que obtiene ese cargo.

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