De nuevo los “hackers” rusos

Documentos filtrados por Fancy Bears han sembrado dudas sobre presuntos casos de dopaje alrededor del mundo.

Varias entidades aseguran que estos “hackers” tienen nexos con el presidente ruso, Vladimir Putin.  / AFP
Varias entidades aseguran que estos “hackers” tienen nexos con el presidente ruso, Vladimir Putin. / AFP

Los hackers rusos vuelven a hacer de las suyas. Un grupo de piratas informáticos de ese país tiene conmocionado al mundo del deporte. Tras acceder a los archivos de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), los Fancy Bears, como se llaman, revelaron documentos que prueban que atletas de varios países, sobre todo de los Estados Unidos, usaron sustancias prohibidas con autorización médica. Lo que ensombrece de alguna forma los resultados que obtuvieron en los Juegos de Río de Janeiro 2016.

“Muchas medallistas estadounidenses usaron regularmente potentes sustancias ilícitas”, asegura el grupo, utilizando certificados médicos. “En otras palabras, obtuvieron autorización para doparse. Esta es otra evidencia de la corrupción y falta de honestidad de la Agencia Mundial Antidopaje y del departamento médico y científico del Comité Olímpico Internacional”, sostuvieron los Fancy Bears, vinculados, al parecer, al gobierno ruso. (Lea: Froome y Wiggins se defienden de las filtraciones sobre un supuesto dopaje)

Moscú ha dicho que no tiene nada que ver con la filtración. Ni Rusia, ni el gobierno de Moscú, ni de ningún servicio ruso tiene que ver con “tales actividades”, dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Sin embargo, estas revelaciones parecen una respuesta por parte de Rusia a la decisión del Comité Olímpico Internacional de excluir a varios deportistas rusos de los Juegos Olímpicos y a la totalidad de la delegación rusa de los Juegos Paralímpicos, tras conocerse de un elaborado sistema de dopaje que benefició a varios atletas de ese país y que, al parecer, era promovido por funcionarios de alto nivel.

Los Fancy Bears han dicho que estas revelaciones, que han salpicado, entre otras personas, a las hermanas Venus y Serena Williams y a la gimnasta Simone Biles, son “la punta del iceberg, y que faltan muchos documentos por revelar.

No es la primera vez que este grupo de hackers es noticia al otro lado del Atlántico, como si hubiéramos vuelto a los años de la Guerra Fría. Está vinculado a Anonymous y fue acusado en junio de este año de haber infiltrado las bases de datos del Comité Nacional Demócrata (CND), junto con otro grupo conocido como Cozy Bears.

Un mes después, varios correos electrónicos y chats entre dirigentes del Partido Demócrata fueron revelados, generando una crisis en esa colectividad, que se preparaba para su Convención, de cara a las elecciones presidenciales de noviembre.

Las filtraciones, que demostraron que el CND torpedeó la campaña del entonces precandidato Bernie Sanders para favorecer a Hillary Clinton, motivaron la renuncia de la presidenta de ese partido, Debbie Wasserman Schultz.

El hecho de que los supuestos responsables de las filtraciones fueran rusos llevó al Partido Demócrata a señalar que el presidente ruso, Vladimir Putin, estaba tratando de ayudar a su amigo, el candidato presidencial republicano, Donald Trump, con estas filtraciones. Putin guardó silencio mientras en Estados Unidos con sólo pronunciar su nombre se agitaba el avispero. Sea que tengan nexos con el Kremlin o no, estos piratas informáticos rusos tienen a Estados Unidos, de nuevo, en vilo.