Debate histórico para uniones homosexuales

Por primera vez, el máximo órgano judicial de EE.UU. discute si unión entre parejas del mismo sexo es constitucional.

“Equidad ya” y matrimonio avalado por la Constitución piden las parejas homosexuales de Estados Unidos. / AFP
“Equidad ya” y matrimonio avalado por la Constitución piden las parejas homosexuales de Estados Unidos. / AFP

Quedó en la historia aquel 12 de junio de 1967, cuando el Tribunal Supremo de Estados Unidos decretó que cualquier prohibición a los matrimonios entre parejas de razas diferentes era anticonstitucional.

Entre ayer y hoy, el mismo órgano judicial está dando otro paso histórico que podría suponer un giro cultural para la sociedad estadounidense. Nueve magistrados, en su mayoría conservadores, discuten si las parejas homosexuales tienen derecho a casarse bajo el amparo de la Constitución y si el Estado federal está obligado a reconocerles los mismos beneficios y facultades que tienen los heterosexuales.

El tribunal dará su veredicto en junio de este año, y de resultar favorable para las parejas del mismo sexo, cada estado del país tendrá que legalizar individualmente el matrimonio homosexual, como ya lo han hecho de manera voluntaria Washington, Iowa, Nueva York, Maryland, Connecticut, Maine, Massachusetts, Nueva Hampshire, Vermont y el Distrito de Columbia.

Dos puntos están en la agenda del tribunal. El primero, que se discutió ayer, busca que se declare inconstitucional la Proposición 8, una reforma aprobada en 2008 por los ciudadanos de California que les prohíbe a las parejas del mismo sexo contraer matrimonio, pese a que anteriormente se les permitía.

La otra cuestión que ocupará hoy a los jueces es una revisión de la Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA, por sus siglas en inglés), aprobada por el Congreso en 1996 y la cual define el matrimonio como la “unión entre un hombre y una mujer” e impide, por lo tanto, que los homosexuales casados en los estados donde hacerlo es legal obtengan reconocimiento y beneficios fiscales a nivel federal. Es el caso de Edith Windsor, de 83 años, quien después de cuatro décadas con su pareja, Thea Spyer, con quien se casó en Canadá, tuvo que pagar alrededor de 350.000 dólares en impuestos federales al heredar, pues el gobierno de Estados Unidos no reconoció sus derechos como cónyuge.

Aunque hace diez años sólo el 37% de la población apoyaba el matrimonio gay, si hoy dependiera de los estadounidenses, la unión entre parejas del mismo sexo estaría avalada; una encuesta reciente del diario The Washington Post indicó que el matrimonio entre homosexuales tiene un apoyo del 58%. Entre los jóvenes menores de 30 el apoyo es del 80% y entre los ancianos, del 44%.

Llama la atención que en el plano religioso, según la encuesta del Public Religion Research Institute (PRRI), el aval proviene principalmente de los judíos (81%), de los que no tienen afiliación religiosa (76%) y los católicos hispanos (59%).

Incluso Hillary Clinton, exsecretaria de Estado y posible candidata a la Presidencia en 2016, anunció esta semana en un video de seis minutos su respaldo a la causa: “Negar la oportunidad a cualquiera de nuestras hijas e hijos exclusivamente sobre la base de quiénes son y a quién aman es negarles la oportunidad de vivir de acuerdo con su propio potencial dado por Dios”.

Así, todo parece indicar que la opinión pública está abierta a enfrentar la polémica del matrimonio entre parejas del mismo sexo, pero, ¿soportarán el debate los sectores más radicales de Estados Unidos? Sólo en junio se sabrá.