Decapitan a ciudadano yemení por contrabando de hachís en Arabia Saudí

La orden final de la decapitación de Nayf Falah Mubarak al Briki la tomó el rey saudí, Salman bin Abdelaziz, quien reemplazó a su hermano Abdalá, quien falleció hace unos días.

Las autoridades saudíes han ejecutado a golpe de espada a un ciudadano yemení que había sido condenado a muerte por el contrabando de un gran cantidad de hachís, informó el Ministerio de Interior.

En un comunicado, Interior explicó que Nayf Falah Mubarak al Briki fue ejecutado en la región de Yizan, situada en el suroeste del país, y fronteriza con Yemen.

El fallo del tribunal de primera instancia fue confirmado posteriormente por los tribunales de Apelación y el Supremo, antes de su ejecución.

La orden final fue dada, como es habitual, por el rey saudí, Salman bin Abdelaziz, quien, tras su reciente llegada al trono después de la muerte de su hermano Abdalá, ha continuado con la política de ejecuciones en el país.

El ministerio subrayó en la nota que el Gobierno del rey Salman "está decidido a combatir las drogas por los graves daños que causa en la sociedad, por lo que aplicará las más severas sanciones a los contrabandistas".

Ayer, un ciudadano sirio fue decapitado también por contrabando de una gran cantidad de anfetaminas.

Asimismo, el pasado jueves, las autoridades ejecutaron a cinco ciudadanos saudíes por robar y asesinar a otro hombre.

Este tipo de ejecuciones se aplican en Arabia Saudí en virtud de una estricta interpretación de la "sharía" (ley islámica), que consiste en decapitar al acusado con golpes de espada.

Además, se imponen otros castigos como la lapidación o la amputación de miembros.

En Arabia Saudí se condena a muerte a las personas encontradas culpables de asesinato, violación, narcotráfico, brujería y homosexualidad.

A pesar de las denuncias de numerosas organizaciones de derechos humanos, las autoridades saudíes hacen caso omiso a las peticiones para terminar con estos castigos.