'Decir lo que se le dé la gana'

El arresto de un humorista acusado de “apología del terrorismo” plantea una pregunta en París: ¿‘Charlie Hebdo’ y Dieudonné M’bala M’bala: el mismo combate? Semejanzas y diferencias.

Dieudonné M’bala M’bala, humorista francés que podría ser condenado a cinco años de cárcel por apología al terrorismo. / AFP

Cada jueves, la fila de los espectadores llega hasta el final del callejón de la Main D’Or, en el que está ubicado el teatro del mismo nombre. La mayoría han comprado por internet su boleta para el espectáculo La bestia inmunda. Las doscientas localidades del teatro se agotan cada semana. Sin embargo, esta vez manifiestan su inconformismo con la detención del creador, productor e intérprete del espectáculo. Dieudonné M’bala M’bala fue arrestado bajo la acusación de “apología al terrorismo”.

“Marché el sábado, pero es claro que el mensaje ‘Uno puede decir lo que quiera’ no fue escuchado por las autoridades”, dice uno de los presentes. Otro de los fans se une a la conversación: “De los árabes uno se puede burlar, pero a los judíos hay que dejarlos quietos”, dice.

Nacido en 1966 en Fontenay-aux-Roses, en las afueras de París, el polémico humorista es hijo de una socióloga francesa y un contador camerunés. A pesar de haber crecido en un medio intelectual, se retiró del colegio y trabajó como comerciante durante varios años antes de lograr reconocimiento como comediante basándose en los estereotipos de las comunidades religiosas. Una obra que tenía como protagonista a Judas Iscariote lo consagró como “uno de los mejores humoristas de su generación”, según Le Figaro. La Dépêche du Midi lo comparó con “el Charlie Hebdo de los primeros tiempos”. Buen artista comprometido, Dieudo, como lo llaman sus seguidores, militó durante varios años por causas como la regularización de los sin papeles y la independencia de Nueva Caledonia. El título de “embajador de buena voluntad contra el racismo” que le otorgó la ONU en el año 2000 lo convencería de imitar el gesto del famoso cómico Coluche y anunciar que se presentaría a las elecciones presidenciales.

Pero en 2003 el rechazo a su solicitud de ayuda estatal para un proyecto de película sobre la esclavitud lo llevaría a declarar que tras la decisión estaban los “sionistas” que no querían que se mostrara un genocidio diferente a la Shoah y a terminar una de sus rutinas en la televisión con el saludo nazi. Aunque se explicaría diciendo que con el saludo buscaba parecer fascista y no atacar a los judíos, un grupo de jóvenes radicales judíos lo agredió.

Para el politólogo Pascal Boniface, quien defendió durante los primeros años al cómico, “hasta 2005 su posición era defendible, pero al hacer del antisemitismo y el negacionismo su marca de fábrica logró dos efectos perversos: rodearse de personas que propagan ideas radicales y dar razón a quienes lo contradecían al principio”. Los nuevos amigos de Dieudonné incluían al filósofo Alain Soral, quien, a pesar de ser conocido por sus posiciones xenofóbicas, declaró identificarse con el antisionismo del artista, y a Thierry Meyssan, director de la red Voltaire, un sitio de teorías de complot.

Dieudoné no sólo decidió alejarse de una izquierda que consideraba “vendida al lobby judío” sino que declaró su simpatía por el fundador del Frente Nacional, Jean-Marie Le Pen, quien sería el padrino del bautismo religioso de su primera hija.

El pasado domingo Dieudonné estuvo entre los tres millones de asistentes a la marcha de apoyo a Charlie Hebdo. Al regresar a su casa envió al ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, una carta abierta en la que pedía “hacer las paces” en nombre de la libertad de prensa y se justificaba diciendo que, aunque hacía lo mismo que Charlie, lo trataban como a Amédy Coulibaly, el asesino de cuatro judíos en un supermercado. En su estatus de Facebook reunió las dos cosas declarando: “Hoy, más que nunca, me siento Charlie Coulibaly”.

El humorista fue una de las cerca de sesenta personas contra las que se abrió una investigación por “apología del terrorismo”. Fue detenido por unas horas, pero los cargos por los que será juzgado en febrero podrían representarle hasta cinco años de prisión.

Para Samuel Laurent, del diario Le Monde, “no hay estadísticas que muestren que las declaraciones antisemitas son más o menos sancionadas que aquellas contra los musulmanes u otros grupos. El diario Minute publicó una caricatura de la ministra de Justicia como si fuera un simio y fue sancionado. La organización Riposte Laïque y el ensayista Eric Zemmour han sido condenados por ‘incitación al odio racial’ en contra de los musulmanes”.

La ley sobre la libertad de prensa existe en Francia desde 1881 y, como lo recuerda el especialista en el tema Emmanuel Derieux, “no se basa en la censura, es decir, en un control previo, sino en la responsabilidad. Usted puede decir lo que quiera, pero debe asumirlo”. Charlie Hebdo ha enfrentado cerca de cincuenta procesos judiciales en su historia. Dieudonné, alrededor de ochenta.

 

 

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