Derechos humanos 2.0

Experto en temas de libertad de expresión y acceso a la información en entornos digitales, ha estado involucrado en reformas legislativas en países como Egipto, Birmania y Túnez.

Toby Mendel, director  del Centro para la Ley y la Democracia de Canadá. / Cortesía
Toby Mendel, director del Centro para la Ley y la Democracia de Canadá. / Cortesía

Toby Mendel es un experto mundial en temas como libertad de expresión y acceso a la información en entornos digitales. Su trabajo ha estado centrado en ayudar a construir políticas para garantizar el cumplimiento de estos derechos fundamentales en una variedad de organizaciones, que van desde el Banco Mundial hasta varias instituciones asociadas a las Naciones Unidas. Hoy es el director ejecutivo del Centro para la Ley y la Democracia, ONG de derechos humanos con sede en Canadá, y estará en Colombia para la conferencia internacional “Derechos humanos en la era digital”, que se desarrollará en la Universidad del Rosario, en Bogotá, el jueves 25 de julio.

Mendel, quien ha asesorado reformas legislativas en países como Egipto, Birmania y Túnez, ofrece una mirada ligeramente más optimista, constructiva, si se quiere, del panorama actual de los derechos humanos en el mundo digital. “Lo que ha pasado con el escándalo de vigilancia en línea en Estados Unidos sólo ha comenzado a destapar lo que ya sucedía en otros lugares. Hay una cosa que me parece positiva de todo esto y es la posibilidad de empezar a discutir abiertamente hasta dónde pueden llegar los organismos de seguridad. Este tema ha sacado a la luz un debate que es necesario y que, creo, está comenzando a hacerse fuerte en muchos lugares. Es una conversación que debe incluir a las cortes, las fuerzas de seguridad y los ciudadanos”.

—¿Actualmente es aún posible pensar en un balance entre seguridad y el ejercicio de derechos como la libertad de expresión?

“Lo que está sucediendo hoy en día es algo que hemos hecho con todas las tecnologías, desde el teléfono hasta acá: encontrar un punto medio entre el abuso y el afán de combatir el crimen y el uso normal de una herramienta. Es un proceso social normal, creo”.

—¿Cuáles son las mayores amenazas en línea para los derechos humanos?

“El control y la regulación que los estados quieren ejercer sobre tres cosas: la red como tal, cierto tipo de contenido considerado ‘malo’ (cosas asociadas generalmente con la difamación, el discurso que incita al odio y la pornografía infantil) y el acceso a internet. Con lo primero y lo segundo existe un gran problema porque los modelos que se aplican para tratar de controlar estos aspectos son generalmente copiados de lo que se ha hecho con la televisión o la radio y, claro, internet es un medio muy diferente. Lo que resulta de esto es un abuso de fuerza por parte de los gobiernos”.

En su momento, Malcolm Gladwell (columnista en medios como The New Yorker) desató una amplia polémica al afirmar que el papel de la red en las revueltas en Egipto y Túnez tenía menos que ver con internet de lo que el resto del mundo pensaba. “Es importante establecer el rol que la red ha tenido en lo que ha sucedido en estos sitios. Fue una plataforma de movilización, una herramienta de comunicación masiva, pero la red en sí no fue el principal motivo para levantarse en contra del Gobierno. Obvio que ayudó a la circulación de la información, pero no fue su motivación principal: internet no inspiró la revolución, pero ayudó a organizarla y esta me parece una discusión válida de cara al futuro”, afirma Mendel.

Si bien puede que internet no inspire la revolución, el acceso a medios de comunicación parece estar íntimamente ligado al desarrollo de cambios políticos: la tecnología como un motor social, tal vez. “En Birmania no hubo una revolución como tal, pero sí hay cambios en el acceso a la tecnología que van de la mano con lo que sucede en el espectro político: hoy en día el país tiene una penetración de telefonía celular de 8%, que es muy baja, pero que hace sólo unos años era de 3%; la meta es que para 2015 sea de 85%. Esto habla de la magnitud del control de la información, un país en donde una tarjeta SIM puede llegar a costar US$2.000. En lugares como Egipto y Túnez hay un incremento acelerado en la participación en redes sociales y el acceso a internet. Y es un crecimiento que también se ve en la circulación de información política: nuevas conversaciones que hoy se dan en donde antes no era posible tener una discusión social abierta. La red en estos países está pasando sólo de ser una herramienta de comunicaciones para convertirse en un medio que facilita el debate social”.

—¿Es posible pensar en un mundo en el que la información sea completamente libre?

“Es un debate interesante. En temas de libertad de expresión hay un cierto acuerdo acerca de que alguna información no debería ser libre; la pornografía infantil es un ejemplo fácil de esto. La posibilidad de los estados para controlar diferentes expresiones sin tener que implementar el modelo de China (en donde hay más de 300.000 oficiales monitoreando lo que sucede en línea) presenta el desafío de cómo nos aproximamos a la cuestión del control de la información”.

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@Troskiller

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