Desalojo de casas flotantes muestra el desamparo de vietnamitas en Camboya

Pese a tener permisos distritales de residencia, esta población vietnamita no puede poseer tierras porque carece de documentos de ciudadanía.

EFE

  En el río Mekong, frente a los lujosos hoteles de la capital de Camboya, un precaria casa flota en busca de nuevas aguas donde asentarse tras el desalojo de más de 50 familias, en su mayoría de la discriminada minoría vietnamita del país.

Los vecinos fueron expulsados del embarcadero de Akrei Khasat, de donde parte el transbordador que enlaza esta zona rural de la provincia de Kandal con Phnom Penh y donde las autoridades del país prevén expandir la ciudad.

Todo ellos recibieron el 5 de junio una orden del gobernador provincial, Mao Phearun, que les daba dos semanas y media para desalojar la zona en la que han vivido encaramados en estructuras de madera cubiertas de chapa.

Pese a tener permisos distritales de residencia, esta población vietnamita no puede poseer tierras porque carece de documentos de ciudadanía, lo que los obliga a vivir sobre las aguas o de forma ilegal en tierra.

Mientras los niños se bañan en las aguas contaminadas por la basura, los mayores desmontan los tejados de chapa y preparan para el viaje las piscifactorías que les sirven de sustento, muchos con un destino incierto.

"Tenemos que irnos y no sabemos a donde. El Gobierno quiere que nos vayamos para limpiar la zona, si tuviésemos familia en tierra firme podríamos irnos con ellos", explica Khanha, de 27 años, mientras ayuda a su madre a secar pescado bajo el inclemente sol camboyano.

La comunidad se queja también de que carecen de medios para trasladar sus piscifactorías, por lo que perderán dinero al tener que vender parte del pescado antes que se cumpla su ciclo de crecimiento.

"Los peces siguen siendo pequeños. Primero intentamos quedarnos una año más para que creciesen, después seis meses, y ahora tenemos que marcharnos junto con ellos", se lamenta la madre de Khanha, Monk, de 60 años.

Las autoridades de distrito y provinciales han justificado el desalojo aduciendo distintas razones: medioambientales, de salubridad, estéticas o por la falta de documentos de residencia.

Otro de los residentes, Tang Teove, asegura que se irá a vivir con su hermana, que tiene una casa en tierra firme, una suerte que pocas de las familias de las casas flotantes comparten.

El gobernador Mao Phearun no justificó por qué la evacuación no ha afectado a 160 familias indocumentadas que permanecen en tierra firme.

Según la Organización para los Derechos de las Minorías (MIRO), al menos 110.000 camboyanos de etnia vietnamita habitan casas flotantes, relegados a vivir sobre las aguas al carecer de documentos.

"No cumplen con los requisitos de las leyes de nacionalidad e inmigración y se ven afectados por la situación política y la historia entre Camboya y Vietnam. Son apátridas a la fuerza", censuró el director de la MIRO, Butmao Sourn.

La ley exige que ambos padres posean la nacionalidad del país y poder demostrar que la residencia es legal, pero muchos vietnamitas perdieron las pruebas de su origen camboyano durante el régimen del Jemer Rojo, entre 1975 y 1979.

El régimen comunista, que causó 1,7 millones de muertos a causa de trabajos forzados, hambruna y purgas políticas, se ensañó con minorías como los vietnamitas: unos 20.000 fueron masacrados y miles más huyeron del país.

La población vietnamita permanece en un limbo legal que les priva de varios derechos, incluida la educación, y además se enfrenta a una creciente xenofobia instigada por la oposición para atacar al Gobierno, heredero del instalado por el régimen de Hanoi tras la caída del Jemer Rojo.

La municipalidad se prepara para retirar las estructuras que permanezcan y los restos que la pobreza de las casas flotantes han dejado atrás, empujadas por el desarrollo y la discriminación de sus habitantes.

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