Descalificaciones y cambios de discurso calientan campaña electoral argentina

A dos semanas para las elecciones primarias se avivan los ataques directos entre el kirchnerismo y los candidatos de las distintas fuerzas opositoras.

AFP

  A falta de dos semanas para las elecciones primarias en Argentina, la campaña se recrudeció con cambios de discurso, anuncios televisivos cargados de dobles sentidos y ataques directos entre el kirchnerismo y los candidatos de las distintas fuerzas opositoras.

La crispación de la campaña se convirtió hoy en uno de los temas del día en las redes sociales, tras una explosiva columna de opinión publicada en el diario oficialista Página/12 por el periodista Horacio Verbitsky, director del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

Verbitsky acusó al líder conservador, Mauricio Macri, de mostrar "una simpática visión del trabajo infantil" y de no registrar "la sensibilidad contemporánea ante la pedofilia".

El influyente Verbitsky criticó el domingo lo que considera "toqueteos a una púber entre sonrisas paternales y carrera de besos con dos nenas" de uno de los anuncios de campaña.

Las críticas contra Verbitsky no se han hecho esperar, aunque no es la primera vez que el oficialismo carga contra la propaganda televisiva de Macri, en la que el candidato visita las viviendas de potenciales votantes, los abraza y se sienta a conversar con ellos.

"Tengo una canción y dos manos para abrazarte", reza el controvertido estribillo del tema de la campaña de Macri, principal rival del candidato oficialista, Daniel Scioli, quien perdió su brazo derecho en 1989 tras un accidente con una moto acuática.

Mientras el Pro (Propuesta Republicana) de Macri guarda silencio sobre el ataque de Verbitsky, el oficialista Frente para la Victoria (FpV) busca rentabilizar el momento de debilidad de los conservadores, después de que su victoria en las elecciones municipales de la capital fuera por un margen menor al esperado.

La misma noche electoral, Macri adelantó las bases de su programa en caso de llegar a la Presidencia y, para sorpresa de propios y extraños, anunció que apoya algunas de las más polémicas decisiones del Gobierno, como la estatización de Aerolíneas Argentinas e YPF, pese a que su grupo votó en contra en el Congreso.

Una declaración de principios que la presidenta argentina, Cristina Fernández, se ha apresurado a aprovechar.

"Hasta la oposición ahora nos da la razón", dijo la mandataria durante un reciente acto público.

Desde el Gobierno, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, acusó a Macri de "travestirse" y el hijo de la presidenta, Máximo Kirchner, que también participa en la campaña electoral como aspirante a diputado, tachó el cambio de estrategia de "muestra de hipocresía".

Esta vez sí hubo respuesta del Pro y el alcalde electo de Buenos Aires y delfín de Macri, Horacio Rodríguez Larreta, criticó al primogénito de la mandataria por "contestar agresivamente, pareciera que es un tema genético".

También el peronista disidente Sergio Massa, líder del Frente Renovador (FR) y tercero en la carrera presidencial, según los sondeos, ha entrado en la polémica sobre el discurso de Macri.

"Venía hablando de cambio, cambio, cambio, y el que cambió fue él", ha dicho Massa, que ha elegido como eslogan de campaña "El odio se va" para acompañar imágenes de un bebé que llora cuando contempla los momentos de mayor crispación vividos durante los años de gobierno de Fernández.

Hasta la emblemática presentadora Mirtha Legrand, icono de la televisión argentina, ha contribuido a calentar el ambiente al afirmar durante su programa que Cristina Fernández "es una dictadora".

"Es caprichosa. Muy autoritaria. No me gusta la forma de manejar el país (...). El país no tiene libertad", agregó Legrand.

La presidenta no ha respondido porque, dice, no ve el programa de Legrand, pero su jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, consideró que la presentadora "perdió los frenos" y calificó de "espanto" sus palabras.

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