Detienen a 20 estudiantes chilenos que se encadenaron al Congreso

Los jovenes denunciaban la indiferencia de "la clase política-empresarial" frente a las necesidades de la gente.

Agencia EFE

La policía chilena detuvo a una veintena de estudiantes que se encadenaron a la entrada de la sede del Congreso en Santiago para denunciar la indiferencia de "la clase política-empresarial" frente a las necesidades de la gente, según sus dirigentes.

Los manifestantes, identificados como miembros de la "Juventud Rebelde", y entre los que había estudiantes secundarios y universitarios, colgaron además en la entrada del edificio legislativo un cartel con la leyenda "Clausurado".

"Le han dado la espalda al movimiento estudiantil, al pueblo", dijo a los periodistas Diego Cubillos, portavoz del grupo, a los periodistas mientras efectivos de Carabineros detenían a los manifestantes y descolgaban el cartel.

Los detenidos, doce mujeres y ocho hombres, fueron conducidos a una comisaría del sector. "Entendemos que ninguno tiene lesiones" dijo a los periodistas el coronel Sergio Escudero.

"Hubo un diálogo previo como corresponde al protocolo, pero no hicieron caso para retirarse de forma voluntaria, así que hubo que desalojarlos", añadió el oficial.

Entre los detenidos estaba Eloísa González, exportavoz de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), una de las principales organizaciones de ese segmento escolar.

La protesta "es una señal de advertencia a la Presidenta (Michelle Bachelet)", previa al 21 de mayo, dijo Diego Cubilla, en alusión a la cuenta pública de su gestión que la mandataria debe presentar este jueves ante el Parlamento reunido en pleno, en el puerto de Valparaíso.

"Nosotros hacemos un emplazamiento directo a la clase política que se dé cuenta de que los cambios reales están en la calle, no en La Moneda ni en el Congreso", añadió el dirigente.

En paralelo, otro grupo de estudiantes secundarios, alumnos del liceo Darío Salas, marcharon hacia la Municipalidad de Santiago, en el centro de la capital chilena, mientras un tercer contingente bloqueó el tráfico en las cercanías del Internado Nacional Barros Arana.

Ambos establecimientos, y otros situados en el sector céntrico de la ciudad, permanecían vigilados por la policía.

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