La deuda de la justicia con la prensa mexicana

Aunque colectivos de periodistas han denunciado falta de rigurosidad de la investigación, la Procuraduría insiste en que el emblemático asesinato del periodista Rubén Espinosa no tenía relación con su actividad profesional.

Roger López - Voz Alterna

“Me da mucha tristeza y enojo que alguien decida el rumbo de mi vida”, dijo el fotógrafo Rubén Espinosa en una entrevista en julio de 2015. Tres semanas después fue asesinado en un departamento de Ciudad de México, junto con cuatro mujeres: Nadia Vera, Mile Martín, Yesenia Quiroz y Alejandra Negrete.

Su muerte se convirtió en el asesinato más largamente anunciado de un periodista en México. El fotógrafo, de 31 años de edad, había denunciado desde octubre de 2013 una persecución del gobierno de Veracruz, su empleador, como señala esta serie de reportajes difundidos por la plataforma de periodismo CONNECTAS.

Espinosa se contaba entre los periodistas que más activamente había reclamado justicia por la muerte de su colega Regina Martínez y había comenzado a gestar, el año del asesinato de la reportera, lo que posteriormente se haría público con el nombre de Colectivo Voz Alterna. La iniciativa buscaba capacitar a periodistas en el Estado y funcionar como un medio periodístico alternativo, que pudiera publicar las historias que los medios de Veracruz no cubrían, debido al fuerte control que ejercía el gobierno estatal. No pudo verla nacer porque se intensificaron las amenazas en su contra.

El fotorreportero conocía solo a una de las cuatro mujeres con las que fue asesinado: Nadia Vera, activista cercana al grupo de estudiantes que entre 2012 y 2014 tuvo en jaque al gobernador de Veracruz, Javier Duarte. Con su cobertura, el fotógrafo se había ganado la confianza de los estudiantes, que reivindicaban la ideología anarquista.

Vera se mudó a la ciudad de México en noviembre de 2014, después de que unos desconocidos irrumpieron en su casa. Seis meses después, Espinosa siguió sus pasos. Pero no fue si no hasta junio de 2015 que hizo pública su salida de Veracruz, después de un ataque brutal –con machetes, bates y palos con clavos— a un grupo de estudiantes en una fiesta.

Aunque no se frecuentaban mucho, el 30 de julio de 2015 se reunieron a tomar unas cervezas en el departamento que Vera rentaba con otras tres chicas. Al día siguiente, fueron asesinados. Sus cuerpos quedaron en el suelo de una de las habitaciones, aislados de los otros.

Tras el asesinato, lo que quedaba del movimiento estudiantil en Veracruz se acabó. En la ciudad de México, la confirmación del asesinato de Rubén Espinosa en la colonia Narvarte sacudió al gremio.

El domingo 2 de agosto, el Procurador de Justicia de la ciudad de México, Rodolfo Ríos Garza, dejó entrever que la suerte de la investigación estaba echada. “no fue un ataque en contra de Rubén (…) los hechos que sucedieron no tienen nada que ver con su actividad periodística”.

Apenas habían pasado 36 horas del hallazgo  de los cuerpos. Todavía no arrestaban a los acusados del homicidio. Pero Ríos Garza ya sabía lo que, después de un año, sigue siendo la versión oficial del asesinato: que Espinosa no murió por su profesión.

En Veracruz, de donde el fotoperiodista huyó con la esperanza de seguir con vida, han sido asesinados 24 periodistas y fotógrafos en los últimos 11 años. Otros 8 reporteros están desaparecidos, una característica muy propia de México, que no se repite en otros países peligrosos para la prensa. En la última década se han documentado también 21 ataques a medios y al menos 40 reporteros han tenido que dejar su hogar por temor a perder la vida.

¿Quién o quiénes están detrás de la muerte que cubre a la prensa veracruzana? 

La revisión de más de 300 agresiones a periodistas registradas entre 2003 y 2016 es una  radiografía de las amenazas a las que se expone la prensa, en un Estado donde los políticos son dueños de medios, los periodistas completan su sueldo trabajando para políticos, y los límites entre grupos políticos y criminales parecen no existir.

Este reportaje fue escrito Daniela Pastrana para Periodistas de a Pie de México y es republicado gracias a un acuerdo de redifusión de contenidos con CONNECTAS.

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