Días claves para el futuro sirio

La guerra en Siria ya cumple 26 meses.

Soldados rebeldes combaten en la ciudad de Alepo. / AFP
Soldados rebeldes combaten en la ciudad de Alepo. / AFP

“Salida” ahora es un concepto amplio en el que caben por igual la idea de un fin negociado entre el Ejército de Liberación Sirio (ELS) y el gobierno del presidente Bashar al Asad, y la posibilidad de que los rebeldes logren una derrota militar sobre las fuerzas oficiales.

El apoyo internacional se inclina mayormente a favor de los rebeldes. China y Rusia siguen siendo los grandes soportes de Al Asad en el contexto global, pero la presión en su contra cada vez es mayor. Países como Estados Unidos, Francia y el Reino Unido han hecho saber que el eventual uso de armas químicas podría ser la línea roja que una vez cruzada desataría una intervención militar extranjera.

En ese sentido, el diario francés Le Monde publicó un reportaje realizado por el fotógrafo Laurent van der Stockt y el periodista Jean-Philippe Rémy, en el que recogen testimonios —incluso médicos— sobre el aparente uso de arsenal químico por parte de las tropas de Al Asad.

La publicación documenta cómo el 13 de abril, durante una ofensiva oficial en la región de Jobar, varios soldados rebeldes, resguardados en casas en ruinas, comenzaron a presentar síntomas: tos, asfixia, vómito. En ciertos casos, los combatientes tuvieron también problemas visuales y respiratorios por varios días. Los indicios fortalecen la hipótesis de que el ejército oficial está utilizando gas sarín en sus operaciones.

Se trata de un gas tóxico, difícil de percibir debido a su carencia de olor y color, prohibido por los tratados internacionales de armas. El reportaje de Le Monde apunta que se estaría usando en zonas puntuales de presencia rebelde y no a nivel masivo, pues en tal caso resultaría fácil hallar evidencia.

La comunidad internacional se ha mantenido al tanto del tema, mientras la Unión Europea discute si levanta el embargo que permitiría entregar armamento a las fuerzas rebeldes. Hasta ahora, el futuro de Siria continúa en el limbo, al tiempo que los partidarios de la salida de Al Asad del poder anuncian que su paciencia se agota cada vez más y analizan intervenir. El gobierno de Irán citó a una conferencia internacional para mañana en su territorio, en la que se explorarán posibilidades para “una salida pacífica del conflicto”.