Dilma juega para las gradas

La iniciativa de la presidenta Rousseff de convocar a una asamblea constituyente para hacer una reforma política desató polémica en el país.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, es criticada por proponer algo que para muchos es inviable. / AFP
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, es criticada por proponer algo que para muchos es inviable. / AFP

Dilma Rousseff jugó al contragolpe mostrando capacidad de regate. El martes pasado, la presidenta de Brasil aprovechó la apertura de la reunión con los 27 gobernadores y 26 prefectos para enviar un pase al vacío: en uno de los “Cinco pactos para atender a las voces de la calle”, le solicitó al Congreso, con el que mantiene un enfrentamiento tácito, que llame a un plebiscito popular para convocar a una asamblea constituyente exclusiva en la que se debata una reforma política.

La oposición reaccionó con marcado descontento. Mediante un manifiesto, dirigentes de los partidos PSDB, DEM y PPS afirmaron que a la presidenta de Brasil “le faltó coraje para asumir las responsabilidades del gobierno federal”. Que Rousseff estaba en posición adelantada, quisieron decir. Que levantó mucho la pierna y saltó con los codos abiertos. Que es un absurdo, porque no se puede pretender jugar para la gradas de esa forma.

“Esa propuesta es inviable, ¿para qué la hizo? Para que las personas crean que la Presidencia está actuando”, afirmó el exgobernador de São Paulo y excandidato presidencial José Serra (PSDB), para quien Rousseff está “atrapada” y por eso “patea para cualquier lado. Una propuesta de ese tipo no tiene ni pies ni cabeza. Para comenzar, debes aprobar una ley en el Congreso que avale el plebiscito. Segundo, tienes que marcar una fecha, movilizar a la justicia electoral y después elegir a los miembros de la constituyente, que son independientes, no son parlamentarios”.

El actual vicepresidente del país, Michel Temer (del partido PMDB, con mayoría en el Senado), fue uno de los sorprendidos por el anuncio, según apuntaron diversos periodistas de la fuente. Temer ya se había manifestado en contra de una eventual medida de ese tipo en 2007, cuando era diputado: “Constituyente significa rompimiento del orden jurídico. Romper el orden jurídico significa desestabilizar las relaciones sociales”, declaró entonces.

La agenda de ayer para Rousseff fue intensa: muchas reuniones para mostrar movilidad sobre el terreno y evitar las protestas de la muchedumbre en la calle, que aún continúan en diversas ciudades, aunque en menor dimensión que la semana pasada. La máxima representante del país debía ser recibida por los presidentes del Supremo Tribunal Federal (STF), Joaquim Barbosa; del Senado, Renan Calheiros (del PMDB), y de la Orden de Abogados de Brasil (OAB), Marcus Furtado Coelho, quien dijo públicamente que el plebiscito no era el instrumento adecuado.

Eduardo Cunha, uno de los líderes del PMDB en la Cámara del Senado, ya adelantó que sólo se aceptará la reforma política para la constituyente siempre que se incluya una reforma tributaria.

Según la editora de Panel, principal columna política de Folha de São Paulo, Vera Magalhães, esa será, justamente, la táctica del PMDB: atacar por las bandas, ya que una eventual reforma tributaria “no cuenta con la simpatía del gobierno federal. Así, habría un impasse que impediría la convocatoria de la consulta”, escribió en su más reciente entrega.

Para Magalhães, la propuesta de plebiscito para convocar a una constituyente exclusiva sobre reforma política ya empezó a dividir, incluso, al Supremo Tribunal Federal. Las voces se siguen sumando, a favor y en contra de la propuesta. Será un claro pulso político entre los tres poderes públicos, cada uno con sus subdivisiones y peso específico, el que determine quién ganará el juego, con las gradas ardiendo y muy atentas.

Esta tarde Brasil recibe a Uruguay en Belo Horizonte para disputar las semifinales de la Copa Confederaciones. Las miradas de buena parte del país y la opinión pública estarán mirando ese partido con el rabillo del ojo puesto en la política, sin olvidar que el Campeonato Mundial de Fútbol comienza en menos de un año y que las próximas elecciones presidenciales y legislativas son en octubre de 2014.