Dimisión del Gobierno evidencia el fracaso de la reconciliación palestina

En abril de 2014 el movimiento islamista y el nacionalista Fatah anunciaron el fin de la división interna iniciada en 2007 con la toma de control de Hamás sobre Gaza por la fuerza.

 La anunciada dimisión del Gobierno de unidad palestino, que el presidente, Mahmud Abás, ha pedido sea pospuesta hasta el lunes, ha puesto sobre la mesa el fracaso de la reconciliación palestina, sin avances un año después de acordarse.

El primer ministro, Rami Hamdala, presentó este miércoles la renuncia del Gabinete pero Abás le pidió que se mantenga de momento en su puesto.

Por el momento se desconoce si Hamás integrará el próximo Gabinete, que se debatirá el lunes en Ramala en la reunión del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación Palestina (OLP), de la que el movimiento islamista no forma parte.

"Abás ha dado luz verde a Hamdala para que vaya pensando en propuestas de nombres para el nuevo Gobierno, que seguirá encabezando él", explicó a Efe una fuente cercana a la Presidencia palestina bajo condición de anonimato.

Durante los próximos cuatro días el presidente debatirá la situación con los diferentes partidos aglutinados bajo el paraguas de la OLP, pero también con Hamás, socio en la formación del Gobierno de reconciliación ahora al borde de disolverse.

Tras anunciarse ayer la disolución en 24 horas del Ejecutivo, Hamás mostró su rechazo a la creación unilateral de uno nuevo sin coordinación con su grupo u otras formaciones.

"Mediante las consultas, el presidente decidirá qué tipo de Gobierno será, si tan sólo uno nuevo o uno de consenso nacional que incluya a todos los poderes políticos palestinos, incluido Hamás", expuso ante la prensa el secretario general del Consejo Revolucionario de Fatah, Amin Maqbul.

En abril del pasado año, el movimiento islamista y el nacionalista Fatah anunciaron el fin de la división interna iniciada en 2007 con la toma de control de Hamás sobre Gaza por la fuerza.

La reconciliación se materializó en la investidura en junio de 2014 de un Ejecutivo de unidad nacional temporal formado por tecnócratas que, con el apoyo de ambas facciones, tenía como objetivos prioritarios convocar elecciones generales en siete meses y reconstruir Gaza, que un mes después quedó aún más arrasada por la última ofensiva israelí "Margen Protector".

Sin embargo, desde el comienzo de su andadura, el Gobierno se vio incapaz de cumplir ninguna de sus metas bajo reproches mutuos de entorpecer la convocatoria electoral o las acusaciones de Hamás a Ramala de ignorar a la franja.

Ahora se abre un escenario de incertidumbre ante la prevista disolución del ineficaz Gobierno, que podría llevar a un nuevo episodio de ruptura de relaciones entre las dos principales fuerzas palestinas.

"No tiene por qué significar que se acabó la reconciliación", dijo a Efe un funcionario palestino que prefiere ocultar su identidad y que piensa que, de aquí al lunes, muchas cosas pueden pasar.

"Puede ser un síntoma, una llamada de atención, algo que todavía se puede resolver (...) Durante mucho tiempo ha habido demandas de que este Gobierno de tecnócratas se convierta en uno político. El detonante podría haber sido que Hamás está negociando con Israel", valora.

Hoy se ha conocido que Hamás mantiene un diálogo indirecto con Israel a través de delegaciones europeas para una tregua a largo plazo, horas después de que se difundiese también que el movimiento islamista estudia una propuesta catarí sobre el tema.

Estas iniciativas podrían haber molestado en Ramala, que no ha ofrecido ninguna explicación de por qué Abás anunció anoche que se produciría la disolución del Gobierno en un plazo de 24 horas, por el momento prorrogado.

Algunos expertos apuntan a que un motivo podría ser que, hasta ahora, Hamás no ha dado respuestas a cómo permitir al Gobierno que gestione Gaza.

"Las circunstancias son apropiadas para crear un nuevo Gobierno de unidad con la condición de que todo el que forme parte asuma responsabilidad. Ha sido un año de Ejecutivo de unidad y ha fracasado", explica a Efe el analista político residente en Gaza Talal Oukal, quien no considera "útil" remodelar el Gabinete actual.

"Ahora es el momento de formar un Gobierno mayor y más amplio, que incluya a Hamás y otras facciones políticas pero sobre un programa político acordado", opina.

Coincide con Zahira Kamal, secretaria general de la Unión Palestina Democrática (FIDA en árabe), integrada en la OLP y presumiblemente una de las fuerzas que acudirán al encuentro del lunes, que ve en esta vuelta de tuerca política un nuevo espacio para la inclusión y toma de fuerzas.

"No queremos sólo cambios en las personas, sino un Gobierno responsable de implementar los objetivos de los palestinos como el fin de la ocupación, el mantenimiento de nuestra estrategia diplomática o la redefinición de las relaciones con Israel, además de convocar elecciones", asegura a Efe.