Diputados franceses examinan matrimonio homosexual

El proyecto de ley, que responde a una promesa electoral de François Hollande, entró en su recta final en la cámara baja.

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Parlamento francésAFP

Los diputados franceses iniciaron el segundo y definitivo examen del proyecto de ley para legalizar el matrimonio homosexual en Francia, mientras la protesta se radicaliza en las calles y se registran algunos episodios de violencia y de acoso a políticos.

"No hay una única manera de vivir en pareja y en familia", reivindicó en la apertura de la sesión en la Asamblea Nacional la ministra francesa de Justicia, Christiane Taubira.

Después de que el Senado lo aprobase el pasado viernes, el proyecto de ley, que responde a una promesa electoral de François Hollande, entró en su recta final en la cámara baja, el mismo día en el que el Parlamento neozelandés aprobó la ley que autoriza en ese país los matrimonios entre personas del mismo sexo.

La ministra aceptó ante los parlamentarios que el texto provoca reticencias en una parte de la población francesa, pero subrayó que esta no debe mezclarse con "quienes escupen odio y practican la violencia, con quienes insultan a los cargos públicos".

Lo dijo después de que en las últimas fechas algunos individuos hayan acosado a varios ministros en sus domicilios o en actos públicos y se haya registrado agresiones a homosexuales y a periodistas a favor del cambio legislativo.

El ministro francés de Interior, Manuel Valls, ha llegado incluso a denunciar que hay parlamentarios, de la mayoría y de la oposición, "que reciben amenazas de muerte" por haberse manifestado en favor de esa ley.

Mientras se intenta dilucidar qué papel desempeñan en esos episodios los grupos de extrema derecha como de la organización estudiantil Gud o el Bloque Identitario, los detractores civilizados del texto han anunciado que se manifestarán cada día frente a la Asamblea Nacional, pero desde el respeto a las normas cívicas.

Se ha convocado una gran manifestación para el próximo domingo en París, la tercera después de las otras dos en las que afirmaron reunir a más de un millón de personas, cifras que la policía rebaja a unas 300.000.

Sin embargo, hay quienes consideran que la única forma de alcanzar su objetivo e impedir la legalización del matrimonio homosexual es recrudecer la protesta, como los militantes de ultraderecha liderados por el cabecilla de las Juventudes Nacionalistas, Alexandre Gabriac.

"Con globos rosas no vamos a conseguir cambiar la opinión del Gobierno", declaró a la cadena "BFM TV" el líder de ese grupúsculo, excluido del Frente Nacional en 2011 tras la publicación de una fotografía en la que aparecía haciendo el saludo hitleriano con una bandera de la Alemania nazi a sus espaldas.

Por su parte, los diputados del principal partido de la oposición, la UMP, reconocen que "la misa está cantada", pero piensan agotar las veinticinco horas de intenso debate parlamentario antes de que la mayoría de izquierdas de la Asamblea Nacional apruebe el texto el próximo 23 de abril, previsiblemente.

Según el diputado conservador Hervé Mariton, si la UMP accede al poder en las elecciones de 2017, esa formación organizará un referéndum en 2017 para preguntar a los franceses su opinión sobre la unión de personas del mismo sexo.

Además, Mariton confirmó que, una vez aprobado el texto el 23 de abril, su partido presentará un recurso ante el Consejo Constitucional, institución que en 2011 señaló que la prohibición de los matrimonios homosexuales no es contraria a la Carta Magna francesa, lo que dejaba su aprobación o no en manos de los políticos.

Ese día puede que también se celebre una nueva manifestación contra el matrimonio homosexual.

La aprobación del proyecto de ley equipararía la legislación francesa a la de Holanda, Bélgica, España, Canadá, Sudáfrica, Noruega, Suecia, Portugal, Islandia, Argentina, Dinamarca o Uruguay, así como a la de algunas regiones de Estados Unidos, México y Brasil.

 

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