Disputa internacional por ADN de indígenas ecuatorianos

Sigue creciendo la polémica internacional por cuenta de muestras de ADN tomadas a waoranis, por parte de centros de investigación de los Estados Unidos.

El caso que tiene enfrentados a un prestigioso instituto de investigación estadounidense y la Defensoría del Pueblo de Ecuador, por el uso indebido de muestras de ADN tomadas a indígenas waorani, constituye un verdadero reto para los jueces de los dos países.

La Defensoría del Pueblo en Ecuador ha denunciado insistentemente que el Instituto Coriell de Investigación sacó provecho, sin autorización, de unas muestras genéticas tomadas a indígenas de esa comunidad entre los años 1990 y 1991. De acuerdo al organismo, trabajadores de la empresa petrolera Maxus, en una de sus visitas a la región de los waorani, extrajeron sangre a algunos individuos bajo la promesa de examinar su estado de salud.

Las muestras de sangre en realidad terminaron su travesía en este instituto de investigación que a lo largo de 14 años las comercializó enviando un total de siete cultivos celulares y 36 muestras de ADN a diferentes laboratorios.

“Los envíos realizados por Coriell desde 1994 violan la Constitución de Ecuador, que prohíbe el uso de material genético y la experimentación científica que atenten contra los derechos humanos”, señaló la Defensoría en uno de los comunicados sobre el tema.

Por su parte, los voceros de Coriell niegan haberse lucrado con la venta de muestras de ADN de los waorani. “De 1994 a 2008, Coriell distribuyó un total de siete cultivos celulares y 36 muestras de ADN de esta línea. Fueron enviados a instituciones de ocho países para fines de investigación científica. Coriell no recibió ningún beneficio comercial asociado a la recepción, almacenamiento o distribución de estas muestras”, aseguró el centro a la agencia Efe.

El instituto aclaró además que la muestra en cuestión fue retirada del depósito y ya no está disponible para la investigación científica.

La Defensoría del Pueblo denunció el caso ante la Procuraduría General del Estado, que representa a Ecuador en litigios internacionales, y a la Cancillería para que tomen "las acciones pertinentes" contra Coriell, Maxus y la Escuela Médica de Harvard "por la adquisición y uso no autorizado de ADN".

El caso de Coriell coincide con otro gran debate en torno a las patentes y los recursos genéticos. Se trata de la disputa sobre la propiedad de los genes BRCA1 y BRCA2, asociados al cáncer de mama hereditario. Myriad Genetics, una compañía dedicada al diagnóstico de enfermedades en Salt Lake City (Estados Unidos) ha regresado a las cortes norteamericanas para defender la propiedad intelectual sobre estos dos genes utilizados para detectar qué mujeres son más susceptibles de padecer cáncer de mama.

Hasta ahora, la legislación norteamericana le ha reconocido a la empresa derechos exclusivos para realizar pruebas diagnósticas con estos genes. Pero diversos grupos, entre ellos la American Civil Liberties Union, considera que se trata de algo ilegal bajo el argumento de que “las leyes de la naturaleza” no se pueden patentar.

El fallo de los jueces determinaría el rumbo de la biotecnología en Estados Unidos pues desde que se concedió las patentes sobre estos genes a Myriad Genetics, cientos de investigadores, empresas y centros de investigación se dedicaron a patentar genes con la esperanza de algún día convertirlos en una mina de oro.
 

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