Distintas versiones sobre traumatismo de presidenta argentina

El hospital ha dado órdenes estrictas a todo su personal de no hablar con los medios de comunicación.

AFP

El silencio oficial sobre las circunstancias en las que la presidenta argentina, Cristina Fernández, sufrió el traumatismo craneal que derivó en un hematoma y obligó a su operación ha alimentado distintas versiones extraoficiales, la última ofrecida por un candidato a diputado.

"Me contaron que (la mandataria) estaba ordenando o juntando algún regalo que tenía del nieto (Néstor Iván), se trastabilló y se golpeó", reveló este jueves el candidato oficialista a primer diputado por la provincia de Buenos Aires, Martín Insaurralde, a la cadena América TV.

Insaurralde aseguró que la presidenta "no se desmayó" antes de la caída, como aseguraban otras fuentes consultadas por medios locales.

El candidato y alcalde de la localidad bonaerense de Lomas de Zamora no especificó la fecha en que se produjo el supuesto accidente doméstico que le provocó la lesión cerebral.

La única información oficial que existe sobre el golpe fue facilitada el pasado sábado por el portavoz presidencial, Alfredo Scoccimarro, quien indicó que la mandataria "sufrió el día 12 de agosto de este año un traumatismo de cráneo".

Según el portavoz, en una primera tomografía de cerebro no se detectó ninguna anomalía, pero el pasado día 5 de octubre se le diagnosticó "un hematoma subdural crónico" por el que fue operada el martes.

Fuentes cercanas a la presidenta declararon al diario La Nación que la caída no tuvo lugar el 12 de agosto, sino tres días antes, cuando la mandataria tropezó en la escalera del Tango 01 al aterrizar en la localidad de Río Gallegos procedente de Buenos Aires, pero esa información no ha sido confirmada oficialmente.

Tampoco han sido revelados los detalles de la cirugía a la que se sometió la presidenta, no se ha confirmado si continúa en terapia intensiva ni se han apuntado posibles plazos de convalecencia tras la intervención.

El hospital ha dado órdenes estrictas a todo su personal de no hablar con los medios de comunicación que tienen también prohibido el acceso a la institución médica.

La única información oficial sobre la evolución de la jefa de Estado argentina es difundida a través de un escueto parte médico diario por el portavoz presidencial, quien no admite preguntas.

La oposición ha criticado con dureza el hermetismo oficial y ha reclamado que se haga pública información completa y fidedigna sobre el estado de salud de Fernández, quien continúa ingresada en el hospital en su tercer día de convalecencia tras la operación.