Las dudas del 30S

El presidente Rafael Correa conmemora en Quito el primer aniversario del 'triunfo de la democracia' mientras siguen las investigaciones para saber qué fue lo que pasó ese día.

Lo que pasó el 30 de septiembre de 2010 en Ecuador sigue siendo un misterio. La versión oficial señala que ese día hubo un intento de golpe contra el presidente Rafael Correa. Los opositores niegan un golpe y dicen que fue un levantamiento policial que terminó mal por culpa del gobierno. Los familiares de las diez víctimas siguen preguntándose de dónde salieron las balas que mataron a sus hijos, esposos y hermanos.

El fiscal ecuatoriano, Galo Chiriboga, aseguró que las investigaciones apenas comienzan. “Considero que no se han investigado varios hechos que están relacionados íntimamente al 30 de septiembre, tema que desde el punto de vista procesal recién comienza”.

A pesar de las dudas, Correa celebrará el viernes el éxito de la democracia sobre la intentona golpista. Con el eslogan “30S, el día que triunfó la democracia”, el gobierno desplegó una campaña para recordar el 30 de septiembre de 2010. Aunque cada ecuatoriano lo recuerda a su manera.

Mateo, hermano de Juan Pablo, un estudiante de economía de 24 años asesinado de dos balazos durante la operación militar que rescató a Correa, respalda que ese día “triunfó la democracia” que el joven salió a defender.
Pero esa victoria, dice, no tapa la derrota que sufrieron los ecuatorianos como sociedad y las familias de los muertos: además de Juan Pablo, dos militares, dos policías y cinco civiles (durante saqueos en Guayaquil, suroeste), y casi 300 heridos.

“No ganó nadie porque se perdieron vidas que es lo más doloroso, es algo irrecuperable, invaluable, el dolor de una madre, de un hermano, las secuelas para toda la vida, eso no se paga con nada”, reflexiona Mateo, de 26 años, en su habitación de una modesta casa de Quito donde la familia vive en alquiler.

El asambleísta opositor de Ecuador César Montúfar criticó los actos que el oficialismo ha programado en el primer aniversario de la sublevación policial, pero aplaudió que el presidente de Ecuador, Rafael Correa, pidiera a las Fuerzas Armadas que desclasifiquen un informe reservado sobre la protesta.

“No es un festejo”, dijo el secretario del movimiento oficialista Alianza País, Galo Mora, al agregar que la sublevación fue una “tragedia para la democracia” de Ecuador, que tuvo siete mandatarios en medio de su peor crisis institucional entre 1996 y 2006.

Editorialistas y columnistas se han dedicado estos últimos días a recordar ese día. Jorge Ribadeneira, quien escribe para el periódico “El Comercio” dice que varios de los temas claves de la jornada se han convertido en puntos aptos para la polémica. “¿Fue o no un intento de golpe o de magnicidio? ¿Se dio un secuestro en toda la extensión de tan fea palabra? ¿Cómo funcionó el rescate al Jefe? ¿Hubo mentalizadores políticos o fue una reacción policial y de un grupo militar en protesta por cambios en las normas legales? ¿Quiénes exageraron la protesta? ¿De dónde salieron las balas criminales? Ha transcurrido un año y el caso sigue dando qué hablar, aunque está claro que los juzgamientos del público siempre pasarán por el tamiz de las simpatías o antipatías frente al Presidente y al Gobierno”, señala.

Desde 1997, tres presidentes de Ecuador –Abdalá Bucaram, Yamil Mahuad y Lucio Gutiérrez– cayeron en seguidilla, luego de casi veinte años de estabilidad.

“El Jefe de turno –luego de asumir en el 2007– se preocupó, sin duda, de tomar las providencias necesarias para cumplir sus períodos y siempre obtuvo buenos puntajes en las encuestas de aceptación popular. El 30-S no dudó en concurrir al Regimiento Quito, pensando dominar la asonada y tuvo una ingrata sorpresa. ¿Hizo bien o hizo mal? La mayoría opina que fue una imprudencia. Las discusiones nunca terminarán, pero lo cierto es que hace un año el Jefe vivió el peor momento de su vida”, explica Jorge Ribadeneira.

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