'Dudo que el diálogo llegue a soluciones'

Luis Vicente León, politólogo, analista y columnista venezolano, dice que las conversaciones entre Gobierno y oposición serán muy difíciles.

El presidente Nicolás Maduro saludó al líder de la oposición, Henrique Capriles, durante la primera jornada de diálogo en Miraflores. / AFP

El inicio del diálogo entre el Gobierno y la oposición no logra convencer a los venezolanos. La larga lista de reclamos entre las dos partes, enumerados hasta la madrugada del viernes, confirmó lo que muchos anticipan: será un diálogo largo, difícil y lleno de obstáculos. Las razones para la desesperanza —además de los 39 muertos, 400 heridos y más de 80 investigaciones por violaciones de derechos humanos que han dejando dos meses de protestas— son el discurso repetitivo y las presiones internas a las que están sometidos los representantes de cada una de las partes.

Maduro dijo que no habría “negociación ni pacto” y presentó el encuentro como “coexistencia pacífica de los dos modelos que hay en Venezuela: el socialismo bolivariano y humanista y el que representan ellos en la oposición”. La dureza del gobierno en la reunión sería el resultado de las presiones internas de sectores radicales del chavismo. La oposición, por su parte, llega dividida, pues entre sus once miembros negociadores hay varios que no pertenecen a la Mesa de Unidad Democrática (MUD).

Luis Vicente León, analista, politólogo, columnista y director de la empresa de estudios de opinión Datanálisis, lo explica: “Este será un camino tortuoso, pues quedó en evidencia que ninguno está dispuesto a reconocer al otro y mucho menos cederá en los temas importantes. Sin embargo, el hecho de haber llegado a la mesa es positivo”.

 ¿Cuál es el balance del primer encuentro?
El presidente, Nicolás Maduro, perdió una gran oportunidad de realizar una cesión estratégica a la oposición para levantar la esperanza de la población en el dialogo y la oposición llega dividida.

 ¿A dónde va este intento de paz?
El diálogo va a ser un camino tortuoso, porque quedó demostrado que ninguno está dispuesto a reconocer al otro y eso complica una negociación. El gobierno de alguna manera va a tener que ceder en algunos aspectos, aunque no creo que sea fácil. Dudo mucho que el diálogo llegue a soluciones o cambie la situación, particularmente en el tema de la democracia y participación. Ellos no van a cambiar ni el modelo económico ni su comportamiento en asuntos políticos ni cosas fundamentales como los nombramientos en el Consejo Nacional Electoral (CNE) o fiscales o defensores del pueblo.

 ¿Que resultados esperar?
Sentarse en el mismo espacio para poder decir cosas y comenzar a dialogar es positivo, pero ambas partes deben ceder. La oposición logró explicar su opinión en cadena nacional, hubo buenos discursos y dejaron clara su posición de apoyo a la protesta y plantearon la amnistía. El Gobierno debería acoger este punto para que la oposición vea esa intención y disposición al cambio. Sería el mejor comienzo.

 ¿Los venezolanos tienen esperanzas en este diálogo?
La gente quiere diálogo, pero como quiere paz o equilibrio y desarrollo. La pregunta es si confían en este diálogo, si sienten que va para algún lado. El 53% apoya el diálogo, pero la mayoría es escéptica de los resultados.

 ¿Cómo dialogar con una oposición tan fracturada?
Tantos años de reclamos han dividido a la oposición y las protestas ahondaron más la fractura. Hay divisiones en el objetivo final de estas: el grupo número uno, el liderado por Henrique Capriles, cree que son necesarios los cambios en el gobierno y el otro quiere cambio de gobierno. Algo irreconciliable. El grupo uno quiere una mejoría, buscar respeto democrático, y el dos defiende la rebelión, que es legítima, pero al fin y al cabo rebelión y eso incluye batalla y no pasa por la negociación. Al gobierno le interesa negociar con quien sea.

 ¿Cómo superar la desconfianza entre las partes?
Es natural que exista ese resquemor, el gobierno venezolano no es un actor confiable, en términos de su disposición real de cambio, y la oposición tampoco, pues no representa completamente a la oposición global, es un pedazo de la parte y, además, está peleando cosas que es muy difícil que el gobierno acepte.

 ¿Que sería lo más difícil de aceptar?
Muchas cosas, pero comencemos por los colectivos. La oposición pide el desarme de estos grupos, pero el presidente Maduro lo dejó claro: “Pido respeto por los colectivos. Son en esencia grupos de trabajo social”. Según una encuesta de Datanálisis, la propuesta de desarmar los colectivos tiene el apoyo del 83% de la población, pero acá no hay posibilidad de acuerdo y negociación.

 ¿Qué temas no se pueden excluir?
Amnistía a presos políticos, el desarme de colectivos y desmonte de barricadas, y de las cuales, hasta ahora, la oposición no ha tomado distancia.

 

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