¿Por qué Ecuador sale del TIAR?

El retiro de Quito del el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca es la continuación de una política de acercamiento del gobierno ecuatoriano a la región, en detrimento de su relación con Washington.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa. / EFE

No es la primera vez que un latinoamericano toma una postura en esa dirección. En septiembre de 2002, justo un año después de los atentados terroristas contra el Pentágono y las Torres Gemelas, México denunció el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) anunciando su retiro. Podía parecer extraño, porque Vicente Fox, entonces presidente mexicano, se caracterizó por un acercamiento a Estados Unidos, y marcó una distancia con la izquierda del continente, desmarcándose de las administraciones previas del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Es prudente recordar que los gobiernos del PRI, fueron activos en la relación con Cuba y en la denuncia del embargo de Estados Unidos hacia la Isla. La llegada del Partido Acción Nacional (PAN) y Fox, derivó en un distanciamiento con el régimen castrista. Incluso en una oportunidad, Fidel tildó a Fox de “lacayo y baboso”.
Volviendo al TIAR, lo que se pretende mostrar es que el mecanismo ha llegado a tal grado de futilidad, que incluso gobiernos aliados de Washington, han puesto en entredicho su vigencia en el contexto actual, distante de la Guerra Fría, cuando se justificaba mantener un acuerdo de asistencia militar como ése.

En el caso ecuatoriano, al menos tres razones explican el anuncio de Rafael Correa. Primero, desde la última cumbre de las Américas en Cartagena en 2012, Quito había insistido en que el continente debía abandonar los esquemas regionales donde se aislara a Cuba. El TIAR como componente del sistema interamericano construido a la medida de Estados Unidos, es leído como un vestigio más, de la desastrosa cadena de intervenciones de Washington en América Latina. En su momento, el TIAR debía servir para activar una defensa continental frente a una agresión externa. Pero valga decir, que aunque en el texto no aparecía expresamente, se trataba de fortalecer la doctrina de contención del comunismo.

Segundo, desde que era candidato, Correa había insistido en no renovar el acuerdo que permitía a Washington disponer de una base de interdicción aérea en Manta. De igual forma, se oponía vehementemente a la firma del Tratado de Libre Comercio con ese país. El retiro del TIAR es la continuación de una política de acercamiento a la región, en detrimento de su relación con Washington, sin que en ello medien insultos o agresiones verbales como lo hizo en su momento Hugo Chávez. Correa maneja un perfil bajo en política exterior, y se debe recordar que solo es protagonista en momentos precisos. Esto la ha significado un activo con que pocos gobiernos de la región, se dan el lujo de contar: coherencia ideológica.

Por último, el tema de Julian Assange ha convertido a Ecuador en un vocero legítimo de la corriente de izquierda del continente. Cuando gobiernos como el de Argentina, Brasil y Venezuela atraviesan una difícil situación interna, Quito proyecta con mesura una disposición para evidenciar las fallas de la integración en las Américas. Se trata de una estrategia silenciosa pero con resultados, hasta el momento, visibles.
 

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