Educación, integración e internet, claves para que jóvenes no se radicalicen

El reclutamiento por parte de grupos radicales como el Estado Islámico (EI) es uno de los temas que más preocupa a la comunidad internacional.

 La capacidad de grupos como el Estado Islámico (EI) para atraer a jóvenes de todo el mundo es una de las grandes preocupaciones de la comunidad internacional, que este jueves apuntó a ámbitos como la educación, la integración y las redes sociales como claves para frenar este fenómeno.

En reconocimiento de la gravedad del problema, el Consejo de Seguridad de la ONU le dedicó este jueves un debate especial al avance del extremismo entre la juventud, en el que expertos y Estados miembros discutieron posibles respuestas ante el avance del extremismo.

"El mundo se enfrenta a un problema tremendo con el terrorismo y el extremismo, que puede ser el mayor desafío para la paz y la seguridad mundial, con la juventud como mayor víctima", advirtió el príncipe heredero de Jordania, Husein bin Abdalá, que hoy se convirtió en la persona más joven en presidir una sesión del máximo órgano de decisión de las Naciones Unidas.

El príncipe, cuyo país dirige este mes el Consejo, recordó que "ningún país es inmune a la amenaza del terrorismo" y consideró que la comunidad internacional debe tomar "medidas urgentes" para atajar el reclutamiento de jóvenes por parte de los grupos violentos.

Esa necesidad fue subrayada por la mayor parte de los participantes en el debate, tanto expertos como representantes nacionales, que en gran medida coincidieron también a la hora de apuntar a las numerosas causas del problema.

Entre ellas, destacaron la marginación de los inmigrantes en las sociedades ricas, la precaria situación socioeconómica de millones de jóvenes en todo el mundo, el paro, la falta de conocimientos y la mala gestión internacionales de muchos conflictos.

Por ello, tal y como resumió el secretario de Estado español de Asuntos Exteriores, Ignacio Ybáñez, la respuesta debe ser "multifacética" y debe empezar por una buena educación, que promueva valores universales y el respeto a la diversidad.

En ese sentido, el ministro francés de la Juventud, Patrick Kanner, explicó cómo su país ha puesto en marcha un gran plan para trabajar en ese sentido en todas las escuelas.

"Si queremos hacer que esto no se repita una y otra vez tenemos que trabajar para crear sociedades más inclusivas", defendió Peter Neumann, director del Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización.

Según Neumann, que admitió que ese esfuerzo es el más costoso y sólo tendrá frutos a largo plazo, únicamente si más gente siente que verdaderamente pertenece a la sociedad en la que vive se podrá parar este fenómeno.

Pero además, tal y como apuntó el antropólogo Scott Atran, también es necesario ofrecer a los jóvenes "algo que les haga soñar" y les dé posibilidades de realización personal.

Según Atran, eso es precisamente lo que hacen organizaciones como el EI y Al Qaeda, que apelan al espíritu rebelde de la juventud y ofrecen camaradería, un destino especial y un protagonismo que muchos jóvenes echan en falta en sus vidas.

Frente a esa situación, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y otros abogaron por aumentar el protagonismo de los jóvenes en las discusiones clave del mundo.

"Ellos pagan un precio por la lucha y merecen ayudar a estructurar la cura. Es esencial para una estabilidad duradera", opinó Ban.

Otra de las áreas fundamentales para responder a los extremistas y contrarrestar su atractivo es internet, donde estos grupos han encontrado una vía tremendamente sencilla para reclutar efectivos.

El EI, por ejemplo, publica a diario cerca de 90.000 mensajes en Twitter e incluso ha creado una aplicación para que usuarios de esta red social les permitan publicar en su nombre y multiplicar así su impacto, advirtió la embajadora de EE.UU. ante la ONU, Samantha Power.

Pese a la existencia de un "consenso claro" sobre la necesidad de combatir a los extremistas en la Red, dijo Power "la realidad es que estamos siendo superados en gasto, habilidades e innovación por grupos terroristas en su intento de reclutar a jóvenes como nuevos miembros".
"Tenemos que ponernos a su altura, por su bienestar, y por nuestra seguridad colectiva", avisó.

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