EE.UU. define la estrategia para el despliegue de asesores militares en Irak

La inteligencia militar que enviará Estados Unidos es con el fin de combatir los ataques del grupo radical Suní.

Estados Unidos insistió este viernes en su mensaje de unidad para el primer ministro iraquí, el chií Nuri al Maliki, mientras avanza en su estrategia para el envío a Irak de asesores militares que ayuden a repeler la ofensiva de los radicales suníes.

El portavoz del Pentágono, el contraalmirante John Kirby, informó que dos equipos empezarán a evaluar la situación del área del conflicto y el nivel de cohesión del Ejercito iraquí, con el fin de determinar las condiciones de seguridad para el envío de más asesores militares.

Los integrantes de esos dos equipos serán desplazados desde la embajada estadounidense en Bagdad (donde en la actualidad se acuartelan casi 400 militares) y, posteriormente, entre tres y cinco equipos de asesoramiento volarán a Irak a partir de la próxima semana.

El despliegue se realizará con rapidez ya que volarán desde las bases dentro del área del Mando Central estadounidense (Centcom), que abarca la región militar de Oriente Medio.

"Esto no es una ocupación o una invasión", enfatizó Kirby.

El portavoz explicó que el movimiento se ha realizado a petición del Gobierno iraquí y no hará falta firmar un acuerdo bilateral sobre el estatuto de las Fuerzas Armadas (SOFA), al tiempo que afirmó que se están asegurando de que sus soldados tienen las protecciones legales adecuadas.

La misión de esos equipos estadounidenses será evaluar y asesorar a las fuerzas de seguridad iraquíes para reforzar su capacidad, para lo cual se distribuirán en pequeños grupos, de una docena aproximadamente, que operarán con militares de esa nación asiática desde "nivel de cuartel general, hasta el de brigada" principalmente en el norte de Irak, Bagdad y sus alrededores.

"Tenemos que hacernos primero una idea de qué nos espera (...) esta aún no es la fase de marcación de objetivos, primero tenemos que obtener información para tener una mejor idea del teatro de operaciones", explicó Kirby.

El Pentágono no ha querido confirmar la composición de las fuerzas por seguridad pero este tipo de tarea normalmente las suelen llevar a cabo unidades de Fuerzas Especiales del Ejército, conocidos como "Boinas Verdes", que asesoran y entrenan en otros países a fuerzas locales.

El Gobierno estadounidense repitió, asimismo, el llamado a la unidad a los líderes iraquíes para afrontar esta crisis así como la "urgencia" de la formación de Gobierno inclusivo, tras las elecciones del pasado 30 de abril, que tenga en cuenta a chiíes, suníes y kurdos.

El primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, "tiene que dar pasos adicionales para ser más inclusivo, para dirigir de una forma no sectaria", dijo la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, que descartó cualquier presión por parte de EE.UU. y subrayó que "depende de los iraquíes" el futuro del país.

En este sentido, preguntada por la reunión que el embajador Robert Beecroft mantuvo con el político suní Ahmed Chalabi señaló que forma parte de una serie de reuniones que ha mantenido con una "variedad" de funcionarios en las últimas semanas.

"No es nuestro papel o nuestra elección decidir quiénes serán son los futuros líderes", enfatizó.

Mientras tanto, continúa sobre la mesa la opción de un ataque aéreo que mantiene divididos a republicanos y demócratas estadounidenses, incluso en las filas de cada propio partido, y que el Pentágono ha advertido de que requiere de inteligencia fiable.

El senador demócrata Carl Levin, miembro del comité de Fuerzas Armadas, expresó su apoyo a la estrategia del presidente estadounidense, Barack Obama, y considero "prudente" la decisión de enviar un "pequeño número" de asesores para que cuenten con la información necesaria para tomar decisiones.

Levin dijo que los ataques aéreos sólo deberían llevarse a cabo si los líderes militares creen que pueden identificar objetivos de "gran valor" que pueden ayudar a tornar la situación con el "mínimo riesgo" de causar víctimas civiles y sin avivar el conflicto.

Además tendrían que darse otras dos condiciones, que todas las partes de la sociedad iraquí - chiíes, suníes, kurdos y minorías religiosas- se unieran para pedir "apoyo militar adicional" y si la sociedad y los países aliados en la región lo apoyan.

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