EE.UU. e Israel ¿en el peor momento de sus relaciones?

Altos oficiales de la administración Obama han calificado al primer ministro israelí como un cobarde, temeroso de hacer tanto la guerra como la paz.

Chickenshit se puede traducir como cobarde, cagón. Ese fue el adjetivo que, según escribió el periodista Jeffrey Goldberg en The Atlantic, utilizó un alto funcionario de la administración de Barack Obama para referirse a Benjamín Netanyahu, el primer ministro de Israel, uno de los aliados más fieles de Washington.

El funcionario citado por Goldberg habría dicho que ‘Bibi’, como es conocido Netanyahu, es un cobarde. “Lo bueno sobre Netanyahu es que tiene miedo de iniciar guerras. Lo malo de él no va a hacer nada para llegar a un acuerdo con los palestinos o con los estados árabes sunníes. Lo único que le interesa es protegerse a sí mismo de la derrota política… no tiene agallas”.

Aunque el término chickenshit haya impresionado a Goldberg, este tipo de declaraciones no son del todo una sorpresa. El mismo autor de la nota dice que a lo largo de los años, oficiales de la administración Obama han descrito a Netanyahu como recalcitrante, miope, obtuso, fanfarrón, pomposo, entre otras.

Por el lado israelí también han salido acusaciones poco diplomáticas. Por ejemplo las del ministro de Defensa, Moshe Ya’alon, quien públicamente ha calificado la administración estadounidense como ingenua en cuanto al manejo de su política exterior en Oriente Medio. El mismo Ya’alon, en declaraciones no oficiales, llamó mesiánico y obsesivo al secretario de Estado estadounidense, John Kerry, cuando este intentaba liderar un proceso de paz entre Israel y Palestina. Proceso que, como la historia anticipaba, terminó en un rotundo fracaso.

‘Bibi’ Netanyahu no tardó en pronunciarse sobre las declaraciones que aparecieron en la nota de Jeffrey Goldberg. En un discurso ante el parlamento israelí, dijo: "pese a todos los ataques que recibo, continuaré defendiendo nuestro Estado. Seguiré defendiendo a los ciudadanos de Israel". No obstante, el primer ministro negó que las relaciones bilaterales con EE.UU se hayan visto afectadas por los últimos cruces de declaraciones.

Israel ha tenido tradicionalmente el apoyo irrestricto de EE.UU. en materia política, económica y militar. Con la llegada de Obama a la presidencia en 2009, ese apoyo se ha mantenido igual, no obstante se han generado ciertos distanciamientos entre ambos gobiernos. Los puntos que generan más tensión son la negativa a detener la construcción de asentamientos ilegales en Cisjordania y Jerusalén Este y las trabas para avanzar en un proceso de paz con los palestinos. Hoy, como dice Goldberg, Netanyahu aparece como uno de los personajes que mayores frustraciones ha ocasionado en la política exterior de EE.UU.

No es de esperarse un drástico cambio en las acciones de EE.UU. en la política internacional. No obstante, se especula con que, después de las elecciones legislativas del 4 de noviembre, la Casa Blanca tenga mucho menos interés en defender a Israel contra resoluciones que condenen la ocupación en Palestina u otros delitos. También podría suceder que EE.UU. se abstenga de votar ante la solicitud por parte de Palestina para ser reconocido como estado miembro de la ONU en 2015, o ante las solicitudes de la Autoridad Nacional Palestina por poner un plazo para el fin de la ocupación.

Justo antes de que Goldberg diera a conocer los señalamientos contra Netanyahu, Israel había aprobado medidas para construir más de un millar de viviendas en Jerusalén Este. Esto desató fuertes críticas por parte de EE.UU. y la Unión Europea, quienes no reconocen la anexión de esta ciudad que, según las resoluciones de la ONU, debería ser una capital internacional. Netanyahu, sin embargo, defendió su decisión aduciendo que su país tiene el mismo derecho a construir en Jerusalén, al igual que el Reino Unido lo hace en Londres o Francia en París, y que las críticas "promueven falsas esperanzas entre los palestinos".

Ante los más recientes pronunciamientos de Netanyahu, la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, volvió a expresar su preocupación por la decisión de avanzar en la colonización, inquietud que compartieron la UE en general, y países como Alemania y España en particular. "Hemos visto las declaraciones del primer ministro. Nuestra visión sobre la construcción en Jerusalén Este es clara, continuaremos expresando nuestra posición sobre esta cuestión", declaró.

En medio de este ir y venir de acusaciones apareció el presidente israelí, Reúven Rivlin, para recordarle a su país la importancia que tienen las relaciones con EE.UU., país sin el cual Israel se vería demasiado aislado y amenazado por los países vecinos que le son hostiles. Rivlin, quien también mantiene una difícil relación con el primer ministro, dijo que "la política exterior de Israel se basa en tres principios… El primero, la relaciones con EEUU; el segundo, las relaciones con EE.UU y el tercero y no menos importante, las relaciones con EE.UU”.

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Daniel Salgar Antolínez

El Mundo

EE.UU. e Israel ¿en el peor momento de sus relaciones?

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