'EE.UU. es el primer país que apoya la crisis'

Michel Aoun, ex primer ministro libanés, considera que Washington ha instigado los combates en Siria. Reconoce, además, que hay milicias rebeldes operando desde su país.

Michel Aoun fue primer ministro de Líbano entre 1988 y 1990. Fue detenido por Siria y enviado al exilio hasta su vuelta en mayo de 2005, tras la retirada de las tropas sirias. Sus seguidores hablan de él como “reformador de la sociedad”.

Con 76 años, Aoun se convirtió luego de su regreso en una pieza clave en el complejo tablero político libanés. Dirige el principal partido de la oposición, el Movimiento Patriótico Libre —una coalición principalmente cristiana—, con una visión secular de la política y actualmente es aliado de Hezbolá, el Partido de Dios, cuyo brazo armado financia Irán con la connivencia de Siria. “El General”, como lo llaman sus seguidores, se niega a calificar a esta milicia islámica como terrorista, sino más bien como un movimiento de resistencia.

Aoun fue uno de los líderes libaneses que más criticaron y combatieron la ocupación siria y el que tuvo la osadía de declarar la guerra a Damasco, contando para ello con la ayuda de Francia y del armamento proporcionado por el entonces presidente iraquí, Sadam Husein.

Cuando regresó, hace siete años, fue aclamado en las calles de la capital por más de 200.000 personas, pero luego fue derrotado en las elecciones generales del Líbano de 2009. A pesar de todas las polémicas que desata la figura de este líder militar cristiano maronita, lo cierto es que su llegada ha supuesto para Líbano el primer gran acto de reconciliación política tras la salida de las tropas sirias del país.

El Espectador lo entrevistó en su mítica residencia de Rabieh, una fortaleza protegida por medidas de seguridad dignas de un jefe de Estado. La crisis en Siria, la hipotética próxima guerra con Israel y el peligro de una escalada de los conflictos en la región, son algunos de los temas que abordó.

¿Cuál es el motivo por el que se está produciendo la crisis en Siria?
Estados Unidos, que es el primer país que apoya esta crisis, junto con la Unión Europea, tienen ciertos intereses en esta región. Hay dos motivos: el primer interés es la seguridad de Israel y el segundo, el petróleo.

¿También es una manera de acercarse estratégicamente a Irán?
Irán y Siria tienen el derecho de vivir como ellos quieren. La crisis es un ataque al pueblo sirio y al pueblo iraní. Siria nunca atacó a nadie; Irán tampoco. Irán está en un proceso de generación de energía nuclear y le están dictando lo que tiene que hacer, con intenciones bélicas, con amenazas. Por lo tanto, nosotros desde Líbano vemos esta guerra como una forma de presionar y de querer controlar toda la zona. Es un conflicto entre dos grandes (Estados Unidos y Rusia) y lo estamos pagando nosotros.

¿Cómo influye que Arabia Saudita y los países del Golfo se involucren en esta crisis?
Siria era un país muy estable. Esta crisis es una creación de Estados Unidos y está generando una guerra religiosa. Irán siempre ha convivido en paz. Históricamente la zona fue cristiana, antes del islam. Llegó el islam y la zona se dividió entre cristianos y musulmanes, que siempre han convivido en paz, hasta que se crearon las guerras religiosas. La intención es hacer desaparecer a los cristianos en esta zona. Hay una guerra para acabar con los cristianos, como sucede en Palestina, Irak, Egipto, y ahora en Siria.

¿Quién lidera esa guerra?
El primer país fundador de esta guerra es Israel, porque es un estado racista. Además están los intereses occidentales que tienen a Israel como base en la región. Y los países del Golfo, que violan totalmente los derechos humanos, hasta el punto que no se puede ver la cara de una mujer. Esos países son leales a Estados Unidos, que los consideran como modelo de democracia. Una gran mentira. Hay una gran diferencia entre lo que se escucha hoy en día en la prensa y lo que sucede. No es información lo que se lee, sino propaganda.

¿Cree que en Siria hay una guerra de propaganda?
Claro que sí. Se comprobó que se hicieron montajes de fotos y videos antes de que hubiera guerra en Siria. Eran fotos de la guerra en Líbano y las hacían pasar como parte de una crisis actual.

El Espectador ha hablado con líderes del Ejército Libre de Siria (ELS) en Turquía y Líbano. ¿Puede confirmar que el ELS tiene bases militares aquí?
Sí, efectivamente están en territorio libanés, se sabe cuántos son y dónde están sus centros de operaciones.

¿Cuál es el peligro para la seguridad interna de Líbano?
Hay peligro porque hubo serios incidentes de seguridad; los robos y los hurtos han aumentado y se ha comprobado que fueron cometidos por sirios.

¿Se puede prever cuánto durará esta crisis?
Es difícil pronosticar cuándo llegará el fin, porque la crisis siria es una lucha entre grandes. No es el pueblo sirio contra su gobierno. Esta guerra se está alimentando desde afuera.

Usted sufrió el exilio durante la ocupación de Siria a Líbano. Sin embargo, siempre ha dicho que no hay motivo para luchar contra este país...
Esa reflexión la he hecho siempre. El problema con Siria fue hasta que salieron del país. Nunca hubo cambio de posición. Nunca he tenido ningún problema con Siria y en aquel entonces decía que quería un Líbano libre y la estabilidad. Líbano, como país, tiene que tener relaciones con los países vecinos, y dentro de ellos está Siria.

¿Esta postura respecto a Siria es lo que facilitó su alianza con Hezbolá?
En el Líbano todavía había sedimentos de las guerras anteriores y el pueblo estaba dividido. Al mismo tiempo había un movimiento de resistencia contra Israel y la función más importante era crear un ambiente de armonía entre los libaneses. El entendimiento con Hezbolá aportó estabilidad y empezó a destruir el miedo en la sociedad.

¿Cuáles son los costos políticos que tuvo que pagar por este acuerdo con Hezbolá frente a los grupos cristianos maronitas y los países que lo consideran un grupo terrorista?
Dentro de Líbano he perdido 18 puntos de popularidad tras firmar la carta de entendimiento con Hezbolá. Antes tenía el 72% de popularidad. Respecto al exterior, por supuesto que tuvo repercusiones negativas por parte de Estados Unidos, que los tipifica como parte del eje del mal. El gobierno Bush prohibió que los libaneses en Estados Unidos nos enviaran dinero para nuestra campaña.

¿Entre Israel y el Líbano hay un estado de guerra permanente?
Sí, la hay y habrá en tanto no haya una solución global del conflicto árabe-israelí, una en la que participen todos los jugadores, así como la solución del problema de los refugiados palestinos y la liberación de los territorios ocupados.

¿Cree que en los próximos meses habrá una guerra entre Líbano e Israel?
Espero que no, pero nadie puede predecir el comportamiento agresivo de Israel.

Las fuerzas armadas del Líbano son muy débiles. ¿Qué pasaría si Hezbolá no existiera?
Líbano perdería su capacidad para luchar contra Israel y para defender su soberanía y su gente.

¿La relación con Hezbolá es táctica o estratégica?
Es estratégica, por supuesto. Se basa en una visión sobre el Líbano y en toda la región.

¿Usted será el próximo presidente de Líbano?
Digo que si tuviera que elegir entre la protección de la República del Líbano, o ser presidente, elijo la protección de la República. Así es como he actuado siempre.

¿La ofensiva final?

Por tercer día consecutivo, Damasco fue centro de los combates entre el Ejército y los rebeldes. Poco a poco los opositores armados han ido avanzando en lo que llamaron su “ofensiva final contra el régimen”, al punto de que los enfrentamientos llegaron al centro de la capital. De acuerdo con versiones de testigos, las agencias internacionales de noticias informaron que los disparos alcanzaban varios edificios oficiales, incluido el Parlamento. Mientras que los combates no dan tregua, el delegado de la ONU y la Liga Árabe para la crisis siria, Kofi Annan, se reunió en Moscú con el presidente ruso, Vladimir Putin, cuyo gobierno se ha opuesto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a tomar medidas drásticas contra el presidente sirio, Bashar al Asad. Tras el encuentro, Putin calificó de “inaceptable” la situación actual de Siria. “Le puedo garantizar que haremos todo lo posible para respaldar sus esfuerzos”, le dijo el jefe de Estado ruso a Annan.

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