Efecto 'Charlie Hebdo' en Guantánamo

A raíz de los atentados en París contra el semanario francés, senadores republicanos impulsan un proyecto de ley para dilatar, al menos dos años, la salida de detenidos.

Protestas frente a la Casa Blanca el domingo pasado, exigiendo el cierre de Guantánamo, cuando se cumplían 13 años de funcionamiento del penal. / AFP

En medio de la conmoción generada por la masacre en el semanario francés Charlie Hebdo, pasó casi desapercibido el aniversario número trece de Guantánamo, el centro de detención estadounidense en suelo cubano. A raíz de lo ocurrido en París, senadores republicanos plantearon un proyecto de ley que podría demorar dos años la transferencia de la mayoría de los detenidos en esa base naval, argumentando que su liberación sólo conduce a más ataques. Un día después de que se conociera esta propuesta, sin embargo, cinco detenidos fueron trasladados a terceros países.

En los últimos meses, la Casa Blanca aceleró las liberaciones para cerrar el centro de detención que abrió después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center. El cierre fue una de las promesas de Obama desde su primera campaña presidencial, en 2008. Un primer logro del presidente —al parecer, porque la información de Guantánamo no siempre está confirmada— es haber dejado de llevar “sospechosos” de terrorismo a la base naval. Un segundo logro es conseguir que terceros países acepten a detenidos que son inocentes, no representan peligro alguno según las agencias de inteligencia estadounidenses y, en su mayoría, llevan más de una década tras las rejas sin juicio.

A finales del año pasado, el traslado a Uruguay de seis sirios detenidos en Guantánamo, en calidad de refugiados y hombres libres, captó la atención del continente. Pero fueron sólo seis entre 28 detenidos enviados a terceros países durante 2014. Este jueves se realizó la primera transferencia de 2015: cuatro yemeníes fueron trasladados a Omán y uno más a Estonia.

Organismos de derechos humanos aplauden estas liberaciones, pero urgen a EE.UU. a agilizar el proceso. El Centro de Derechos Constitucionales (CCR) emitió un comunicado en el que afirma que “es imperativo que las transferencias de los hombres designados para liberación continúen sin demora” y que “para cerrar Guantánamo de la manera correcta, todos los prisioneros restantes deben ser acusados o liberados. No puede haber un número ‘irreductible’ de hombres que permanezcan encarcelados indefinidamente sin cargos, ya sea en Guantánamo o en cárceles de EE.UU.”.

Tras las últimas liberaciones, quedan 122 detenidos en Guantánamo, la mayoría yemeníes, de los cuales 15 son clasificados como de “alto valor”, entre ellos el autor intelectual de los ataques de 2001, Jalid Sheij Mohamed, y el indonesio Riduan bin Isomudi, descrito como el “Osama Bin Laden del Sureste de Asia”. De los 122 detenidos, 54 fueron declarados libres de cargos por agencias de inteligencia y de seguridad estadounidenses, pero siguen encarcelados ilegalmente.

Francisco Quintana, director del Programa para la Región Andina, Norteamérica y el Caribe del Centro para la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil), dice que Obama ha hecho todos los esfuerzos por cerrar Guantánamo antes de terminar su administración. “Sin embargo, vemos muy desafortuandos los hechos en Francia, que han puesto un freno a esas intenciones. Ahora algunos republicanos quieren crear una legislación que tiene como objetivos detener los procesos. Este será el reto más grande de Obama para continuar con los traslados de detenidos”.

Después de que se conociera que Cherif Kouachi, uno de los tres autores del atentado contra Charlie Hebdo, había pasado en 2011 una temporada en Yemen y obedecía órdenes de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA, considerada la rama más activa de esta organización en Yemen y la mayor amenaza para Occidente), los senadores republicanos impulsan leyes que dilaten durante dos años la liberación de detenidos considerados de medio y alto riesgo, así como la de los presos yemeníes por igual plazo.

John McCain, uno de los impulsores del proyecto, aseguró que la propuesta tiene un fuerte apoyo en el Senado, controlado por los republicanos. “Sabemos, de hecho, que el 30% de los liberados han regresado a la lucha, y usualmente a un alto nivel porque es un signo de honor haber estado preso en Guantánamo”, dijo.

Esta postura podría apoyarse en algunos reportes. Por ejemplo, se sabe que Said Ali al Shihri, el numero dos de AQPA que fue abatido en un ataque con drones en Yemen en 2012, fue llevado a Guantánamo en 2002 después de ser capturado en la frontera entre Afganistán y Pakistán. Estuvo alrededor de seis años encarcelado hasta ser repatriado a Arabia Saudita, donde entró a programas de rehabilitación y resocialización antes de viajar a Yemen.

El año pasado, medios españoles informaron sobre la captura en Madrid del marroquí Lahcen Ikassrien, responsable de una red de reclutamiento de yihadistas en España para luchar en Siria e Irak en las filas del Estado Islámico (EI). Ikassrien había estado preso cuatro años en Guantánamo después de ser arrestado en 2001 en Afganistán.

Otros medios han hablado de Abdul Rahim Mannan, un afgano que fue detenido en Pakistán en 2001 y pasó tres años en Guantánamo bajo detención extrajudicial, hasta ser liberado. El hombre reapareció el año pasado, cuando las autoridades paquistaníes lo señalaron de liderar una red de reclutamiento del EI e impulsar una campaña que buscaba enviar mensajes proislámicos en el norte del país. Además, habría sido nombrado líder del EI en el Jorasán, una región histórica que abarca territorios de Asia Central, incluyendo partes de Afganistán, Pakistán e Irán.

El abogado Quintana dice que la reincidencia es uno de los debates más utilizados por los republicanos y quienes se oponen al cierre de Guantánamo. Sin embargo, la cifra expuesta (30%) es cuestionable. “Christian Sloan, el oficial que estuvo encargado del cierre de Guantánamo, declaró este fin de semana que sólo el 6% de las personas liberadas tuvieron reincidencia, y no hay estadísticas de que haya sido en un ataque perpetrado de manera efectiva como el de la semana pasada en París. El argumento no es válido y podría caer por su propio peso”.

 

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