Estado Islámico: el sospechoso de siempre

Dos explosiones y un tiroteo en el aeropuerto Atatürk, el tercero en importancia en Europa, dejaron, por lo menos, 38 muertos y 60 heridos.

Policías aseguraron el área del aeropuerto Atatürk, el mayor de Estambul, tras el atentado de ayer.  / EFE
Policías aseguraron el área del aeropuerto Atatürk, el mayor de Estambul, tras el atentado de ayer. / EFE

El Estado Islámico fue el responsable del mayor atentado en la historia de Turquía. El 10 de octubre de 2015, dos suicidas se inmolaron durante una protesta en la capital, Ankara, y acabaron con la vida de 97 personas. Y aunque por ahora nadie se ha atribuido el atentado en el aeropuerto Atatürk, en Estambul, las autoridades turcas ya tienen un sospechoso, el de siempre: el EI.

Este martes, tres desconocidos ingresaron al aeropuerto, el tercero en importancia en Europa, y empezaron a disparar, para luego, ante la reacción de la Policía, inmolarse. Acabaron con las vidas de al menos 38 personas e hirieron a otras 60. El martes cerró sin que se tuviera información del gimnasta colombiano Jossimar Calvo, su entrenador Jairo Ruiz y el fisioterapeuta Orlando Arias, quienes se encontraban en ese aeropuerto, al parecer, horas antes del ataque, esperando un vuelo para la ciudad turca de Mersin, sede de la Copa Mundial de Gimnasia Artística. La Federación Colombiana de Gimnasia sostuvo que la zona donde estaban no se vio afectada por el ataque.

El resto de la delegación colombiana, la gimnasta Catalina Escobar, su entrenador Julián Gómez y el médico Iván Durán están fuera de peligro. Hasta el momento no se ha confirmado que ciudadanos colombianos hayan resultado heridos o muertos por el atentado.

“Un punto de inflexión”

Al conocerse del ataque, el presidente turco, Recept Tayyip Erdogan, sostuvo: “Tenemos que estar unidos. Este ataque podría haber pasado en cualquier ciudad”.

Y dijo que espera “que el ataque sea un punto de inflexión para la lucha común contra todas las organizaciones terroristas del mundo”.

Los vuelos desde y hacia Atatürk han sido suspendidos. Por su parte, el primer ministro turco, Binali Yildirim, convocó a una reunión extraordinaria de su gabinete y señaló como posible responsable al Estado Islámico. Aunque, dijo, aún se investiga lo sucedido.

Y es que el EI no es el único sospechoso. Turquía, por su ubicación geográfica entre Europa y Oriente Medio, se ha convertido en protagonista de varios conflictos internacionales.

En marzo de este año, 37 personas murieron en Ankara, por cuenta de un carro bomba puesto, según las autoridades turcas, por el Partido de los Trabajadores de Kurdistán, un movimiento que lucha por la independencia de Kurdistán, territorio que se extiende por cuatro países (Siria, Irak, Turquía e Irán) y en el que viven cerca de 26 millones de kurdos, 14 de ellos en territorio turco.

Este conflicto, originado en 1978 y vigente, pese a algunos acercamientos entre el gobierno turco y la guerrilla kurda, se ha convertido en un dolor de cabeza para Turquía y, en varias ocasiones, le ha generado roces diplomáticos con la vecina Irak, debido a bombardeos e incursiones por parte de las tropas turcas en territorio iraquí.

En lo que al EI se refiere, Turquía, pese a su reticencia a formar parte de la coalición, liderada por Estados Unidos, en contra del Estado Islámico (EI), ha permitido que Washington use sus bases para lanzar ataques contra el EI. Y, a su vez, ha combatido a esta organización yihadista con bombardeos.

El EI ha respondido con ataques terroristas en las principales ciudades turcas, como el ya mencionado ataque en Ankara. Igualmente, como país limítrofe con Siria, Turquía se ha visto profundamente afectada por la guerra en este país, tanto por su participación en este conflicto, como por los millones de sirios que se han desplazado a Turquía, huyendo de la violencia y tratando de encontrar en este país una escala para luego trasladarse a Europa. Ha recibido a por lo menos tres millones de sirios.

En virtud de un cuestionado acuerdo con la Unión Europea, firmado en marzo de este año, todos los migrantes que logren llegar a Grecia, puntualmente, deben ser devueltos a Turquía. Por cada sirio que sea devuelto a ese país, la UE acogerá a otro sirio que ya esté en Turquía. Este acuerdo ha sido visto por algunos sectores en Europa como xenófobo, sobre todo en momentos en los que la crisis migratoria ha puesto a la UE en calzas prietas y ha llevado al euroescepticismo en países como el Reino Unido, que la semana pasada votó su salida de la UE.

 

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