La ejecución número 500 de Texas

Este miércoles será ejecutada Kimberly McCarthy por haber asesinado a una anciana en 1997. Este estado tiene el récord de más reos ejecutados desde 1976.

La condenada a muerte, Kimberly McCarthy. Henry Skinner, culpable de homicidio triple, lleva 20 años esperando a que su sentencia de muerte sea ejecutada. Permanece en la cárcel Polunsky Unit de Texas. / AFP
La condenada a muerte, Kimberly McCarthy. Henry Skinner, culpable de homicidio triple, lleva 20 años esperando a que su sentencia de muerte sea ejecutada. Permanece en la cárcel Polunsky Unit de Texas. / AFP

Ningún otro estado en Estados Unidos ha aplicado la pena capital a más reos que Texas. El miércoles está programada la ejecución el prisionero número 500 después de 1982, el año en el que el estado dio vía libre al restablecimiento la condena. En realidad se trata de una prisionera y su nombre es Kimberly McCarthy, una mujer negra de 52 años que fue encontrada culpable del asesinato de una anciana en 1997.

Su caso ha sido emblemático en el Estado. Desde 2002 permanece presa en el corredor de la muerte de Walls Unit, una prisión de ladrillos rojos ubicada en pleno centro del poblado de Huntsville, Texas. No sólo ahora coincide con que su castigo de muerte será el número 500 en ejecutarse, sino que a lo largo del juicio, aun después de la condena, la estrategia de su defensa ha consistido en alegar sesgos racistas durante todo el proceso.

El ruido mediático conseguido ha sido tal, que incluso la prensa de Estados Unidos informa que en efecto, McCarthy será ejecutada el miércoles, a menos que una decisión de "último minuto" ocurra. En Estados Unidos las personas de raza negra representan el 35% del total de los presos y el 42% del total de los condenados a muerte.

Así que si los planes se mantienen como hasta ahora, esta mujer de 52 años entrará en el cuarto de ejecución y recibirá la inyección letal. Se convertirá en el prisionero 1.337 en recibir la pena capital desde 1976, cuando el Gobierno Federal aceptó dejar a la autonomía de cada Estado aplicar el más grande de todos los escarmientos. Por eso el caso de Texas resulta tan llamativo: 500 ejecutados son más de la tercera parte del total de las ejecuciones en el país, todo esto sin tener en cuenta que el castigo en este Estado se aplicó seis años después de su entrada en vigencia. Ante esta realidad, Jason Clark, portavoz del departamento de Justicia de Texas, sólo tiene una respuesta: "Nos limitamos a aplicar las resoluciones de la justicia".

La ejecución de Kimberly McCarthy ha reavivado nuevamente el debate sobre la pertinencia de continuar aplicando la pena de muerte. Los activistas a favor de la abolición anunciaron que de llevarse al cabo la sentencia, rodearán a Walls Unit en una manifestación masiva. En todo caso, se continuará mercando la tendencia que ha prevalecido durante los últimos años: ella sería la decimoséptima ejecutada en los primeros seis meses de este años, un número que en 2012 llegó a 43 y el 2011 a 71. A nivel general, de acuerdo con los registros de la justicia de Estados Unidos, la nación actualmente emite 75% menos sentencias de muerte que las emitidas en la década del 90.

El sistema de ejecución se ha debilitado, entre otras razones, por los detenidos debates que adelantan al respecto grandes estados como California, que disminuyó considerablemente la velocidad de sus ejecuciones hasta tanto no se llegue a una conclusión consensuada que cierre el tema a favor o en contra de la protección de la vida. Del mismo modo, la imagen de la condena ha estado marcada por la falta de prontitud en las ejecuciones: por ejemplo, el reo Henry Skinner lleva esperando 20 años en el corredor de la muerte que su sentencia finalmente se cumpla.
El miércoles Texas estará al tanto de la suerte de la señora McCarthy.