Ejército sirio busca retomar Damasco

Decisivos combates en la capital entre las fuerzas oficiales y la oposición. Los rebeldes controlan las fronteras con Turquía e Irak.

Mientras se celebraban los funerales del ministro y el viceministro de Defensa sirios y el asistente presidencial, asesinados en un atentado en Damasco atribuido al rebelde Ejército Libre Sirio (ELS), el presidente Bashar al Asad se llevó otro duro golpe: su jefe de Seguridad Nacional, que había quedado herido en el mismo ataque, murió. Sin embargo, con un cuarto colaborador muerto, el mandatario sirio sigue dispuesto a aferrarse al poder hasta el final. Sus fuerzas intentan retomar el control de Damasco.

Las agencias oficiales anunciaron que el Ejército recuperó el dominio del céntrico barrio damasceno de Al Midan, escenario de choques con los rebeldes durante la última semana, tras “limpiarlo de mercenarios y terroristas”. Durante la operación, las fuerzas gubernamentales se incautaron de ametralladoras, cinturones de explosivos, uniformes militares, granadas autopropulsadas y equipos de comunicación.

Sin embargo, cruentos combates siguen teniendo lugar en otros puntos de Damasco, como el distrito de Al Mezzeh, en el suroeste, donde las fuerzas del orden se enfrentaron al ELS, que intentó asaltar un centro de entrenamiento militar en esa zona. Entre 100 y 145 personas murieron ayer en medio de los enfrentamientos.

Los rebeldes, aunque aún no han podido izar su bandera en la capital del país, aseguran que ya controlan puestos fronterizos claves en las fronteras con Irak y Turquía, de donde han tenido que huir las tropas oficiales. En vista de la situación, el gobierno iraquí decidió cerrar sus fronteras con Siria y ordenó reforzar el despliegue de su Ejército en esa región. La policía iraquí confirmó que son al menos siete los puestos de control en manos de los insurgentes.

Al Asad, mientras tanto, está prácticamente desaparecido. Desde el lunes no se sabe del paradero del mandatario y las agencias oficiales no han divulgado pronunciamientos de él o de su esposa, Asma. Líderes de la oposición en el exilio y fuentes diplomáticas occidentales afirman que tras el atentado el dictador se trasladó a la ciudad costera de Latakia, en la región alauí. Otros opositores afirmaron que el mandatario había decidido rendirse. Sin embargo, la agencia oficial de noticias Saná ha negado tales pronunciamientos.

La ONU, observando de lejos cómo crece la guerra en Siria, sigue mostrando su impotencia para intervenir y proteger a los civiles. Lo único que ha logrado después de que China y Rusia vetaran por tercera vez las iniciativas para sancionar a Damasco es ampliar por 30 días más la misión de observadores del organismo multilateral en el país árabe.