El 8,5 % de las alcaldías en Bolivia estará al mando de mujeres

Así lo informó la Coordinadora de la Mujer, que agrupa a 26 organizaciones defensoras de sus derechos.

Los bolivianos asistieron a las urnas el 29 de marzo para elegir a más de 4.900 autoridades, incluidos nueve gobernadores departamentales y 339 alcaldes.

En un comunicado publicado en varios medios locales, se señala que el panorama municipal tras las elecciones, se presentan dos escenarios, el primero "con una presencia mayoritariamente masculina en los ejecutivos ediles", ya que solo "29 mujeres (8,5 %) serán alcaldesas de los 339 municipios del país".

En el caso de las diez principales ciudades bolivianas, solamente una, El Alto, será gobernada por una mujer, Soledad Chapetón, de la fuerza opositora Unidad Nacional (UN).

Un segundo escenario muestra concejos municipales "paritarios y con alternancia, donde las mujeres alcanzan el 48 %", añadió.

Las organizaciones afiliadas a la Coordinadora de la Mujer impulsaron la campaña "50 y 50 ¡Paridad es ahora!", para vigilar el cumplimiento de las normas que establecen la paridad y alternancia de hombres y mujeres en las candidaturas a los comicios.

En cuanto a las elecciones regionales, la entidad destacó los "importantes avances" de la presencia femenina en la conformación de las asambleas legislativas departamentales.

La Coordinadora resaltó los casos de la región norteña de Pando, que tendrá un legislativo departamental con un 53 % de asambleístas mujeres; La Paz, con un 49 %; y Cochabamba (centro) y Chuquisaca (sureste), con un 47 %.

Según la entidad, los resultados de los comicios muestran "la importancia de los avances logrados hacia la democratización del poder con la incorporación de mujeres en los espacios de decisión local y departamental", pero también ofrecen la oportunidad de reflexionar sobre los "desafíos pendientes".

Las organizaciones feministas consideraron "fundamental" el desarrollo de la normativa complementaria necesaria para que las mujeres candidatas y las que ejercen algún cargo puedan hacer frente a la violencia y acoso político en los procesos electorales, problemas "recurrentes" y que "aun quedan en la impunidad".