El barrio pobre de Asunción que espera el "milagro" de la visita del papa

Para los habitantes del 'Bañado Norte', un conjunto de barrios ribereños que conforman el cinturón de pobreza de Asunción, la visita del sumo pontífice es muestra de que él es un papa que "mira a los pobres".

EFE

 Los vecinos del Bañado Norte, un conjunto de barrios ribereños que conforman el cinturón de pobreza de Asunción, aguardan la visita del papa Francisco, prevista para este domingo 12 de julio, como si de "un milagro" se tratase, aunque lamentan el poco tiempo que tendrán para trasladarle sus muchos problemas.

En el Bañado Norte, donde sus pobladores se dedican al reciclaje de basuras o a la pesca en el cercano río Paraguay, Francisco se reunirá con algunos de sus vecinos, visitará la pequeña capilla de la comunidad, dedicada a San Juan Bautista, y pronunciará un mensaje en la modesta cancha de fútbol del barrio.

El dirigente vecinal Francisco Rodríguez dijo a Efe que el pontífice escogió este lugar porque "es un papa que mira a los pobres" y añadió que el "milagro" de su visita encierra "la gran oportunidad de que el barrio mejore".

De hecho, la llegada del papa es la que ha provocado que se realicen trabajos de mejora, como reformas en las instalaciones del centro de salud y drenaje en unos caminos siempre proclives a las inundaciones del río Paraguay, en un barrio tradicionalmente abandonado por las autoridades municipales.

La dejadez se evidenció el pasado año, cuando los Bañados sufrieron la saña de un río que provocó el desplazamiento de sus hogares a más de 85.000 personas en la capital.

Pero si bien Rodríguez indicó que los vecinos están entusiasmados por la visita, reconoció que muchos lamentan que ésta apenas superará los treinta minutos.

En ello coincide Francisco Oliva, sacerdote jesuita español que es toda una institución en el barrio, donde trabaja desde hace décadas, y en todo Paraguay, donde es un referente de las luchas sociales.

El pa'i Oliva (padre, en guaraní), como le llaman todos los paraguayos, dijo a Efe que es "una lástima" que en la visita de un papa "sensible a los problemas de los pobres" no haya tiempo para que pueda mantener una "interlocución real" con ellos.

"La agenda del papa ha privilegiado los actos masivos, como el del parque de Ñu Guasú o la Basílica de Caacupé, y ha restado importancia a las necesidades del pueblo paraguayo, como las de los campesinos e indígenas, porque al Gobierno no le interesaba dejar en evidencia estos problemas", opinó.

El jesuita echó en falta además mayores espacios para que Francisco pudiera informarse en profundidad de los problemas que aquejan a los pobladores del Bañado Norte y del Bañado Sur.

Entre ellos mencionó la amenaza de la expulsión hacia otras zonas del Gran Asunción con fines especulativos y las periódicas inundaciones que provoca la crecida del río Paraguay.

"El principal problema es que nos quieren sacar de aquí, y nosotros no queremos irnos. Quieren este suelo para hacer un gran negocio inmobiliario, y desplazar a los bañadenses de su lugar", denunció Oliva.

Esa es una de las realidades que quiere hacer llegar al papa María García, dirigente social de la Coordinadora de organizaciones sociales de los Bañados (Cobañados), que fue designada para representar a los vecinos ante Francisco en un discurso de apenas cinco minutos.

"Los Bañados sólo existen para el Gobierno para las cuestiones electorales, cuando los políticos están necesitados de votos. Esperamos que la visita del papa sirva para hacer visibles los problemas que atraviesa el Bañado, como la amenaza del desarraigo", expuso García.

Consideró que el viaje papal servirá para "remover algunas estructuras de la Iglesia conservadora" y hacer que vuelvan su atención sobre los más pobres, siguiendo el ejemplo de Francisco.

No obstante, García advirtió de que los bañadenses deberán "seguir luchando desde abajo", como llevan haciendo desde décadas atrás, para conseguir alcanzar una vida digna en un barrio víctima "del abandono y la desidia del Estado".