El Bolívar de 2012

Un nuevo retrato del Libertador se hizo público en Venezuela. Es el resultado de una larga investigación científica para la que se utilizó tecnología de punta.

Simón Bolívar tiene un nuevo rostro. Hugo Chávez descubrió orgulloso la imagen tridimensional de un Libertador rejuvenecido por la tecnología, de cejas pobladas y patillas negras. Quitó del cuadro la bandera venezolana que lo cubría y así, enfrente de los periodistas y partidarios del presidente, culminaron cuatro años de trabajo dedicados a la “investigación científica e histórica” de la vida y los restos del prócer.

La misión había comenzado en 2008, cuando el propio Chávez impulsó la creación de una comisión presidencial para dicha investigación, en la que participarían miembros del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), del Instituto de Estudios Avanzados (Idea) y del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc). El equipo fue creado para disipar las dudas que rodeaban la vida de Bolívar, en especial sobre la versión oficial de la historia que decía que el Libertador había muerto en Santa Marta víctima de la tuberculosis.

El presidente Chávez estaba intranquilo. Públicamente expresaba sus dudas y veía posible que la perversa oligarquía criolla pudiera haber conspirado contra Bolívar y envenenarlo para sacarlo del camino. El mandatario de Venezuela decía que los niños de su país no podían crecer engañados.

Así que después de varios estudios, al Panteón Nacional de Caracas llegó un grupo de hombres encargados de la exhumación de sus restos. El 15 de julio de 2010 extrajeron el féretro para comenzar con los análisis. Fue una de las madrugadas más felices de Hugo Chávez, quien a través de su cuenta en Twitter no cesaba de predicar su emoción: “Confieso que hemos llorado, hemos jurado. Les digo: Tiene que ser Bolívar ese esqueleto glorioso, pues puede sentirse su llamarada. Dios mío”. “Cuánto quise que llegaras y ordenaras como a Lázaro: ‘Levántate Simón, que no es tiempo de morir’. De inmediato recordé que ¡Bolívar vive!”.

Un año después, los estudios forenses dirían que, en efecto, Simón Bolívar no murió de tuberculosis. Tampoco murió envenenado como las mentes conspiradores decían. Los científicos, doce meses después, dijeron que el fallecimiento lo causó “un choque hidroelectrolítico”, un mal que ocurre cuando el cuerpo recibe poco alimento y es incapaz de mantenerse hidratado. Una infección en el colon lo causó.

Quizá Chávez estuvo más tranquilo, entre otras razones porque las pesquisas dieron fe de que el cadáver sí correspondía al héroe, no a un impostor puesto por la oligarquía, como le preocupaba al presidente. Desde entonces, la elaboración de un nuevo rostro del Libertador ocupó al equipo que un año más tarde, durante la conmemoración del natalicio del prócer (24 de julio de 1783), presentó los resultados: la imagen que Hugo Chávez descubría ayer rodeado por las cámaras.

La antropóloga forense Lourdes Pérez, quien ofició de vocera a la hora de publicar la imagen, reveló que durante la investigación hicieron “énfasis en el estudio bioantropológico de los restos de Simón Bolívar, sustentado en la descripción de las características morfológicas presentes en la huesos de la cara del Libertador”. Para ello utilizaron tecnología de vanguardia, como la tomografía axial computarizada de cráneo, que sirvió de base para que le fuera reconstruido el rostro.

Una vez más, Hugo Chávez estuvo emocionado: “Simón nace todos los días en nosotros, en nuestros pueblos, en los niños y en las niñas, en los maizales. Bolívar nace y renace”.

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