El burkini: la prenda que genera controversia en Francia

Varias poblaciones del sur de Francia han prohibido el uso de esta prenda de manera "preventiva", por considerarla una provocación, en momentos en los que ese país sigue con el fantasma del terrorismo a su lado.

Imagen de una mujer con burkini. EFE

El miedo tiene a los franceses vetando todo lo que, en su criterio, les suene a terrorismo. Ahora se han ido lanza en ristre en contra del burkini, un bañador especial para musulmanas, que cubre casi la totalidad del cuerpo, exceptuando la cara, las manos y los pies; varias poblaciones del sur de Francia han vetado su uso, entre ellas, Cannes y Sisco, en Corcega, donde una pelea entre jóvenes corsos y familias de origen magrebí, llevó a las autoridades a prohibir el burkini, al considerarlo la manzana de la discordia, una prenda provocadora, en momentos en los que Francia sigue con el fantasma del terrorismo a cuestas. 

En el caso de Cannes, el mensaje fue claro: vetar cualquier "vestimenta de playa que manifieste de forma ostensible una pertenencia religiosa, en momentos en que Francia y los sitios de culto católicos son blanco de ataques terroristas". El gobierno francés, antes que salir en defensa de las mujeres musulmanas que usan esta prenda para poder ir a la playa, sin violar sus principios religiosos, ha criticado el uso de la misma.

"El burkini no es una nueva línea de ropa de baño, es la versión de playa del burka y tiene la misma lógica: esconder los cuerpos de las mujeres para controlarlos mejor", dijo al respecto la ministra de la Familia, la Infancia, y los Derechos de la Mujer, Laurence Rossignol, en entrevista con un diario parisino. Valga recordar que la burka está prohibida en Francia, desde 2010, por cuenta de una ley que fue avalada en 2014 por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos

Pero ¿cuál es la historia de esta prenda que tanta controversia genera? El burkini, cuyo nombre, como es obvio, surge de la mezcla entre burka y bikini, fue creado por la diseñadora australiana, de origen libanés, Aheda Zanetti, en 2003. Lo hizo para permitir que algunas mujeres musulmanas fueran a la playa sin temor a violar los mandatos del Corán. Incluso, muchas mujeres pudieron nadar y practicar deportes como el surf, gracias a esta prenda que, según Zanneti, "no es sólo para musulmanas con velo, también es para chicas modestas que quieren entrar al agua, pero que no quieren usar un bikini, así que se compran un burkini", como lo dijo en una entrevista con la BBC de Londres, en 2007. 

Algunas mujeres, por su parte, han promovido su uso para hacerle frente al exceso de sol. En 2003 se vendieron, por lo menos, 9 mil burkinis en Australia, a un precio aproximado de 100 euros, cada uno. A los pocos años, la prenda dio el salto a Europa, donde marcas como H&M y Marks&Spencer empezaron a comercializarlo. "No hay reglas en la moda", fue el eslogan usado por H&M para promocionarlo. "Nuestras colecciones permiten a cada uno vestir su personalidad, pero no animan a elegir un modo de vida en particular", sostuvo la firma sueca al respecto. 

Pero su venta en Europa causó gran controversia. Hasta que este año, en una Francia acosada por el terrorismo y el miedo, se dio inicio a una campaña en contra de esta prenda, por parte de quienes la ven como un símbolo del extremismo islámico. Otros países, como Holanda, ya se habían pronunciado en contra del burkini y algunos, como Marruecos, han seguido los pasos de Francia. En el caso de ese país africano, la prohibición se ha circunscrito, por ahora, a las piscinas de hotel y a los clubes privados. 

 

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