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hace 10 horas

El cambio de Cristina

El caso Nisman tiene disparadas las sospechas sobre el Gobierno, que cambió su postura: no fue suicidio sino asesinato.

La presidenta Cristina Fernández y su bancada aún no definen quién será el candidato del oficialismo para las elecciones presidenciales de octubre. / AF

La muerte del fiscal Alberto Nisman parece el apéndice de una novela negra. Cargada de misterio, con demasiados puntos oscuros y un alto contenido de suspenso. Sin embargo, desde la madrugada del lunes, cuando el rumor del fallecimiento del funcionario empezó a tomar cuerpo de noticia, los argentinos no esperaron que la investigación avanzara. La mayoría descreyó de la hipótesis del suicidio, esa versión que apuró el Gobierno desde los labios del secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni. Incluso, la propia Cristina Fernández de Kirchner deslizó esa posibilidad a través de una carta que publicó en Facebook. Pero los peritajes dejaron abierta la ventana del asesinato. Sin rastros de pólvora en las manos del abogado de 51 años que había acusado a la presidenta de ser responsable de una conspiración para encubrir el atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), ocurrido el 18 de julio de 1994, desde la Casa Rosada llegó un giro inesperado. La dama fuerte de Argentina cambió su discurso, y a través de la red social aseguró que no tiene duda de que Nisman no se quitó la vida en su departamento de la torre Le Parc en Puerto Madero, como habían especulado.

Cristina no quiso utilizar la Cadena Nacional y volvió a elegir la vía digital para dar a conocer su opinión. Sorprendió: “Estoy convencida de que no fue suicidio”. Agregó: “¿Por qué se iba a suicidar alguien que en su chat explica que la tenía pensada (N. de. R: la denuncia) hace tiempo pero que la había tenido que adelantar? ¿Tal vez lo hicieron venir por lo ocurrido en Francia? ¿O estaba pensada para la campaña presidencial? ¿O tal vez se adelantó por los cambios efectuados en la Secretaría de Inteligencia?”. Y fue a fondo: “La verdadera operación contra el Gobierno era la muerte del fiscal después de acusar a la presidenta”.

Rápida de reflejos, Fernández de Kirchner se puso en la vereda de enfrente de aquellos que le endilgaban al Gobierno la responsabilidad. Y aunque en su núcleo duro se mostraron asombrados por esta nueva carta, desde el día anterior habían dado señales de que la estrategia apuntaba a dejar de hablar de Nisman como un enemigo público para ponerlo en el rol de víctima. En ese sentido influyeron las encuestas realizadas los últimos días (el 80% cree que el fiscal no se suicidó), las broncas del boca a boca virtual (en Twitter circuló el hashtag #CFKAsesina), las marchas que se hicieron en todo el país y la presión mediática.

Para el analista político Jorge Lanata, “la presidenta habla como si no fuera la presidenta. No es serio que una autoridad haga comentarios sin forzar los resultados de una investigación. Y esta situación me hizo acordar mucho de lo que pasó con el papa. En un momento, lo destrozaron. Cuando empezaron a ver que la gente tenía simpatía con Francisco, cambiaron de posición. A lo mejor los tomó por sorpresa y no supieron cómo reaccionar”. Lo cierto es que la imagen de Cristina está deteriorada por el inconformismo respecto a su mandato, que transita el último tramo y abre un escenario distinto para este año, en el que todavía no hay un firme candidato para la sucesión. Ni siquiera Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires, a quien la presidenta mira de reojo, más allá de que fue vicepresidente de su marido, Néstor, en el primer período del mandato K.

Según el sociólogo Marcos Novaro, el brusco giro de la presidenta tiene que ver con que “la hipótesis del suicidio tenía demasiados flancos débiles y se quiere convencer a la sociedad, sin cambiar las premisas básicas, de que la víctima fue el Gobierno. Da a entender que no tiene nada que ver. Reprocha a los medios que la acusan sin fundamento. Ya estamos viendo en las encuestas que hay muchas personas preocupadas por la situación y que sospecha del Gobierno”.

Ayer fue otro día movido respecto a este crimen que ocupa la atención de todos los canales de televisión y las tapas de los diarios de todo el país. La madre del fiscal, Sara Garfunkel, declaró en la fiscalía de Viviana Fein, a cargo de la causa que investiga la muerte de Nisman. Se descubrió un pasadizo secreto en el departamento de Puerto Madero y no hay noticias del vecino chino del malogrado funcionario. Ya empezaron a circular audios de las escuchas que vinculan a Luis D’Elía, dirigente piquetero, con Jorge Yussuf Khalil, referente de la comunidad persa.

El cuerpo de Nisman, entretanto, continúa en la Morgue Judicial. Se transformó en un cadáver político en su más puro sentido literal. Y todos, desde la presidenta hasta la oposición, buscan sacarle provecho.

 

 

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