En el centro del poder

Acompañado de 130 delegaciones de todo el mundo, el nuevo papa abogó por el servicio a los más pobres.

El momento en el que Francisco I recibe el anillo del pescador. /  AFP
El momento en el que Francisco I recibe el anillo del pescador. / AFP

Las medidas de seguridad del Vaticano llegaron a su tope durante la misa inaugural del pontificado de Francisco. No sólo se trataba de su imagen de papa recién electo viajando en un ‘jeep’ descubierto frente a los seguidores de la Iglesia, sino de la enorme concentración del poder mundial que acudió a escucharlo. Fueron más de 130 delegaciones de países que visitaron la Santa Sede: desde la canciller alemana, Ángela Merkel, pasando por los príncipes de Asturias, el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden; hasta mandatarios regionales como el ecuatoriano Rafael Correa y la argentina Cristina Fernández.  

Francisco estuvo al frente de varias personalidades que tienen el poder de dirigir a través de sus gobiernos a una grandísima porción de la humanidad y se dirigió hacia ellos dando continuidad a esa remarcada humildad que parece ser la característica principal del comienzo de su papado: “No olvidemos nunca que el verdadero poder es el servicio” (...)   quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos custodios de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro”.

Francisco se refirió al servicio, al que de acuerdo con sus palabras debe ser su labor número   uno al frente de la Iglesia. Un papa que cuide “de los más pobres, de los más débiles, de los más pequeños, de quien tiene hambre, sed, es extranjero, está enfermo o en la cárcel”.

Fue un día de símbolos para el sumo pontífice. A quien, en el marco de la celebración, le fue entregado el nuevo anillo del pescador, elaborado con plata  –bañada en oro– y no oro puro, pues así lo quiso Francisco.

El papa envió un mensaje de paz también durante la homilía. Criticó a los “Herodes”, que “existen en todas las épocas” y que destruyen: “recordemos que el odio, la envidia, la soberbia, ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas, las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura…”

Al final de la misa, varios de los representantes de las 130 delegaciones pudieron saludar personalmente al papa. Hubo tiempo para que intercambiaran algunas palabras y para que el nuevo jefe de la Iglesia Católica le llovieran invitaciones de visita.

El papa Francisco ha sido invitado a Colombia

La canciller colombiana, María Ángela Holguín, quien ayer estuvo presente en la ceremonia religiosa de asunción del pontificado del papa Francisco, en el Vaticano, aprovechó para invitar al pontífice a que visite Colombia este año. Francisco respondió que “lo iba a mirar e iba a hacer todo lo posible”. Holguín asistió a la entronización del papa junto a el expresidente César Gaviria, el procurador general de la Nación, Alejandro Ordóñez, y el embajador de Colombia ante la Santa Sede, Germán Cardona. La canciller aseguró que el papa le preguntó por los diálogos de paz en Colombia: “Respondí que iban bien, que estábamos muy optimistas”, y describió a Francisco como “un papa sencillo que quiere servirle a la gente y quiere que la Iglesia lo haga. Creo que para todos los latinoamericanos llega aún más el hecho de que sea un papa latino y lo sintamos realmente como uno de los nuestros”.