El devastador tornado de Moore

La tragedia ocurrida el lunes en el suburbio de Moore, a las afueras de Oklahoma City, sigue cobrando vidas. El presidente Obama prometió toda la ayuda para la reconstrucción.

Un hombre recupera algunos objetos de entre los escombros de una vivienda destruida en el barrio de Moore (sur de Oklahoma), Estados Unidos. / EFE
Un hombre recupera algunos objetos de entre los escombros de una vivienda destruida en el barrio de Moore (sur de Oklahoma), Estados Unidos. / EFE

El presidente Barack Obama manifestó sus condolencias a las víctimas del tornado que arrasó el lunes las afueras de Oklahoma City y afirmó que ha sido uno de los más devastadores en la historia de Estados Unidos.

La escuela infantil Plaza Tower, donde se refugiaban entre 20 y 30 niños, fue arrasada por completo. Kilómetros y kilómetros de zonas residenciales quedaron derruidos. Centenares de viviendas se desprendieron del suelo. Ahora sólo quedan escombros por doquier. Equipos de voluntarios y del servicio de emergencias siguen buscando sobrevivientes en los lugares más remotos.

El último informe indicaba que había 24 muertos, nueve de ellos niños. No obstante, se teme que las cifras aumenten, porque hay 145 heridos, la mitad menores, según la portavoz de la Oficina del Médico Forense del Estado, Amy Elliott.

El suburbio de Moore, que fue la zona más afectada, ya había sufrido un violento tornado el 3 de mayo de 1999, una tormenta que estuvo acompañada de ráfagas de viento a 486 kilómetros por hora, la velocidad más alta registrada en la superficie del planeta desde que hay mediciones.

Ahora, la devastación volvió a Moore con un tornado de casi dos kilómetros de diámetro y vientos de más de 300 kilómetros por hora. “Sólo el 2% de los tornados en Estados Unidos llega a ese nivel”, afirmó Andrew Barrett, meteorólogo de la Universidad de Reading, Reino Unido. El tornado tocó tierra durante 40 minutos y recorrió 16 kilómetros arrasando todo a su paso. Fue uno de los más violentos en la historia de un país que tiene la mayor frecuencia de estos fenómenos climáticos en el mundo: 1.200 por año en promedio.

El fenómeno climático de Moore es parte del temporal que comenzó en Texas la semana pasada (donde los tornados dejaron seis muertos y cuantiosos daños materiales) y que se extiende hasta Minnesota. En cuatro estados (Arkansas, Kansas, Oklahoma y Misuri) se mantiene la alerta como previsión ante una nueva oleada de tornados. Además, la catástrofe ocurre como preludio a la temporada de huracanes que comienza la próxima semana en el país.

Obama, que declaró al estado afectado zona de desastre, dijo que Oklahoma va a recibir el mismo espíritu de unidad y apoyo que “la nación ha mostrado en otras catástrofes y tragedias” y que el Estado proveerá todos los recursos necesarios para las labores de socorro y reconstrucción. La tormenta hace que otra vez el mandatario asuma el rol de dar consuelo y responder a emergencias, como lo ha hecho en los últimos meses, después del huracán ‘Sandy’, la masacre de la escuela Sandy Hook en Connecticut y el doble atentado terrorista en la Maratón de Boston.

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