El día en que un presidente estadounidense visitó Cuba

Calvin Coolidge visitó este país en 1928. Para la fecha destacó la nación como “la reina de las islas” con un pueblo independiente y llamó a la unidad de América.

Tomada de Twitter @SecretService)

"Miles de personas subieron al Castillo del Morro y a los techos de los edificios. Estiraban sus cuellos para poder tener una mejor vista del acorazado estadunidense de Texas y cómo este avanzaba en medio del puerto”, había llegado el presidente de Estados Unidos. Con esta frase narró Amity Shlaes, biógrafo del mandatario Calvin Coolidge la llegada de éste a Cuba, en enero de 1928.

El jefe de estado de EE.UU. se había embarcado en un largo viaje en auto desde Miami, hasta uno de los cayos de la Florida, donde lo esperaba un barco de guerra que lo trasladaría hasta La Habana. Un viaje histórico si se considera que sería el último en 88 años, en el que la relación entre ambas naciones cambiaría drásticamente.

A su llegada, después de trasladarse en un suntuoso auto de la época, en medio de las calles de Cuba -con sus balcones adornados con banderas del país y guirnaldas-, lo recibió el mandatario Gerardo Machado Morales y su esposa, Elvira Machado. “Se dispararon salvas y una multitud de personas vitorearon con el entusiasmo que siempre nace del intenso carácter latino”, reportó The New York Times para la fecha. Luego se dirigieron a la apertura de la sexta Conferencia Panamericana, donde Coolidge pronunció su discurso.

“Ningún ciudadano de cualquiera de las Américas podría venir a la reina de las islas de occidente, sin experimentar una emoción de gratitud y reverencia”, con esta frase inició su discurso. Continuó señalando que “en la memoria de Cristóbal Colón todos los americanos tenemos un eterno enlace de unidad, un patrimonio común y un legado que está aquí para nosotros”.

(El presidente estadounidense Calvin Coolidge y su esposa, Grace Coolidge, junto al presidente cubano Gerardo Machado y su esposa Elvira Machado / Tomada de Twitter @SecretService)

“Este lugar donde nos reunimos es una completa demostración del progreso que estamos construyendo. Hace 30 años Cuba era posesión de extranjeros, desgarrada por la revolución y devastada por fuerzas hostiles. Un gobierno dependiente de la fuerza militar. Hoy Cuba tiene su propia soberanía. Su pueblo es independiente, libre, próspero, pacífico y disfruta de las ventajas de un Gobierno autónomo”, añadió, en una alocución en la que destacó la cooperación entre naciones, pero que fue percibida posteriormente como falsa por muchos analistas latinoamericanos.

Ese mismo día, 16 de enero de 1928, fue la fiesta de recepción. Exactamente hace ocho años en EE.UU. había entrado en vigor la ley seca, que promovió sin gran éxito la prohibición de la venta y consumo de alcohol en este país. De ahí que los ojos estuvieran centrados en Coolidge al momento en que se le ofreció un trago. Un reportero del Saturday Evening Post narró el momento contando cómo el jefe de estado buscaba dar delicados giros de 360 grados para esquivar las bandejas que los meseros cargaban con  “copas de cristal, donde había un delicado coctel, espumoso hasta el borde. Un daiquiri, preparado ron, jugo de limón fresco y azúcar, bien agitado”.

Para muchos esta visita abrió las puertas para una relación rampante de cordialidad entre estas naciones, que sin duda continuó ratificándose en la siguiente versión de la Conferencia Panamericana en la que Franklin Roosevelt, en 1933, declaró la política del ‘buen vecino’.

Cerca de tres décadas después los roces iniciarían con la ocupación militar estadounidense a la isla, luego con la llegada de Fidel Castro al poder y la congelación de relaciones entre ambas naciones. Décadas de tensión que hasta hoy parece disiparse con la visita del presidente Barack Obama a la isla este domingo. Hasta ese día Calvin Coolidge será recordado como el último mandatario de Estados Unidos que visitó a Cuba.