El difícil camino al diálogo

Estados Unidos le dice al presidente venezolano que busque el diálogo con su pueblo en vez de pedirlo con Washington y le solicita dejar de “hacer falsas acusaciones”.

Un hombre intenta pasar una barricada instalada en una de las principales vías de Caracas, escena que se repite a diario en la capital venezolana. / AFP

Este lunes fue el día de la Gran Barricada Nacional en Venezuela, al que otros llamaron el día de la “guarimba” (acciones para sembrar el caos), una convocatoria hecha por la oposición en las redes sociales y que muchos acogieron. Varias ciudades del país quedaron parcialmente paralizadas con barricadas levantadas en las principales vías. Según la Mesa de Unidad Democrática (MUD), el llamado fue hecho por grupos de base radicalizados que actúan sin su autorización, pues ellos condenan estas acciones, cada vez más comunes en varios puntos del país. Hoy, en varias capitales, continúan los cierres de calles y avenidas con todo tipo de objetos: chatarra, bolsas de basura, ramas y llantas.

Ya son tres semanas de protestas y, según el último balance, presentado por la fiscal María Luisa Ortega, hasta ayer habían muerto 13 personas: seis en Caracas, tres en Carabobo y las restantes en Sucre, Táchira, Lara y Mérida. Los números no incluyeron a los dos fallecidos durante la mañana del lunes, decesos que se presentaron en Aragua y Táchira, en donde el gobernador, José Gregorio Vielma Mora, reconoció los excesos que está cometiendo la Fuerza Armada Bolivariana. “Acepto mis errores y pido disculpas por ellos. No pongo mi cargo a la orden porque podría ocuparlo alguien que no quiera la paz”, dijo el mandatario regional.

En su excusa pública, el gobernador Vielma Mora admitió que “han ocurrido excesos a la hora de reprimir las protestas (…) por eso solicité (al gobierno) el cambio del jefe de la Región Estratégica de Desarrollo Integral (que mantiene el orden público), pero esto no ha sido suficiente”. Explicó que el sobrevuelo de aviones y la militarización de la ciudad, realizados el jueves pasado, fueron “un exceso” y también cuestionó la detención del dirigente de Voluntad Popular, Leopoldo López, y del excomisario policial Iván Simonovis, condenado a 30 años de cárcel y uno de los presos políticos emblema de la oposición. Pero sus palabras, al parecer no fueron bien recibidas.

Horas más tarde, Vielma Mora se retractó en un mensaje. Aseguró que sus palabras habían sido malinterpretadas. “Estoy con la revolución, no sé cuán graves fueron mis palabras. Las asumo una a una, no quise causar un revuelo o daño a la revolución”.

Uno de los “comacates”

La posición inicial de Vielma Mora habría significado un revés para Maduro, pues es uno de los líderes del Grupo Comacate, es decir, el de comandantes, capitanes y tenientes que lideró el fallecido Hugo Chávez y que intentó un golpe de Estado en 1992 contra el presidente Carlos Andrés Pérez.

“Vielma es un capitán de buenas credenciales académicas y gerenciales y es de la misma generación de Diosdado Cabello, otro de los ‘comacates’ y quien ve con buenos ojos al capitalismo. Llegó por mérito propio a la Gobernación de Táchira en su segundo intento, en el año 2012. Siempre ha dicho que su única lealtad es con Hugo Chávez y con más nadie”, dijo a este diario el abogado Carlos Hernández, analista militar venezolano.

Así como a otros dos militares leales al comandante y también gobernadores, Francisco Arias Cárdenas (Zulia) y Francisco Rangel Gómez (Bolívar), “a Vielma se le califica como procapitalista en filas radicales del proceso. Estos tres políticos podrían establecer puentes con la oposición en el caso de que la situación del país siga complicándose”, estimó el analista.

Sin embargo, el diálogo entre los venezolanos parece una posibilidad cada vez más lejana. La propuesta de diálogo nacional hecha por Maduro, y a la que invitó a todos los sectores del país, no ha sido de buen recibo. Antonio Ledezma, alcalde metropolitano de Caracas, le envió una carta al presidente en la que le dice que la oposición está dispuesta al diálogo constructivo, pero el gobierno debe dar antes señales de que está dispuesto a la construcción conjunta de una versión de la realidad en la que impere la justicia y rija la inclusión. “Si no es así, el diálogo no lo es”.

Más tarde, el líder de la oposición, Henrique Capriles, aseguró que no asistirá a la reunión con las autoridades estatales convocada por Maduro. “En una situación de violación de los derechos humanos y represión como ésta, nosotros no podemos ir a Miraflores”, dijo el también gobernador del estado de Miranda (norte) en rueda de prensa. “Miraflores no es hoy un escenario para el diálogo y no lo será mientras sigan actuando bajo chantaje”, agregó.

Minutos antes, el mandatario informaba sobre la detención en el estado de Aragua de un “mercenario procedente de Medio Oriente” que se proponía colocar carros bomba en el marco de las protestas. Según dijo, al detenido se le encontraron pruebas contundentes de que iba a perpetrar actos terroristas. “Se le incautó un vehículo blindado, 13 equipos electrónicos, dispositivos de comunicación para EE.UU. y Colombia”, informó el gobierno. Por otra parte, la Casa Blanca urgió a Maduro a buscar “un diálogo con el pueblo venezolano en lugar de con Washington”.

 

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