El dilema de informar sobre el Estado Islámico

"Los medios pueden decir que ignoran al EI, pero si lo hacen corren el riesgo de que el grupo lleve a cabo acciones más espectaculares para atraer la atención mediática", aseguró el director del departamento de Medios de la Universidad Americana de Beirut.

Captura de pantalla de video difundido por el EI

Ganar la guerra psicológica es vital para el grupo yihadista Estado Islámico (EI), que difunde sus mensajes a través de internet y se aprovecha del altavoz que suponen los medios de comunicación, que se encuentran ante el dilema de informar o no sobre sus acciones.

Internautas y telespectadores de todo el mundo pudieron ver recientemente las imágenes de la última barbarie cometida por los radicales y publicada en un video a través de Twitter: la supuesta quema del piloto jordano Muaz Kasasbeh, capturado cuando su avión se estrelló en Siria.

El director del departamento de Medios de la Universidad Americana de Beirut, Yad al Melki, considera que si Kasasbeh hubiera muerto de forma instantánea cuando se precipitó el aparato no hubiera tenido la amplia cobertura internacional que se dedicó la semana pasada a su fallecimiento.

"El EI y otros grupos aprecian y conocen el poder de los medios de comunicación, y saben captar su atención", dice a Efe Melki.

Para ello, los yihadistas emplean el "terrorismo", considerado como táctica de guerra, para forzar a los medios a usar su propaganda y divulgar su ideología, además de captar seguidores, como otras organizaciones hicieron anteriormente en Irlanda de Norte y Vietnam.

En ese sentido, el experto en guerra psicológica y general retirado libanés Hisham Yaber, dice a Efe, irónico, que desde el principio el EI ha hecho una guerra psicológica al más alto nivel porque "en el párrafo uno del libro de los terroristas se explica cómo crear terror y formar un ambiente de terror".

"Cuando matan a alguien quieren que se sepa y ellos están empleando los medios de comunicación gratis porque todos les dedican un espacio", apunta Yaber.

Ante este panorama, los periodistas se encuentran ante el dilema de informar o no de las acciones de los extremistas.

"Por un lado, los medios pueden decir que ignoran al EI, pero si lo hacen corren el riesgo de que el grupo lleve a cabo acciones más espectaculares para atraer la atención mediática, aparte de no hacer su trabajo, que a fin de cuentas es informar", señala Melki.

En el plano académico existen varias teorías que dan respuesta a esta disyuntiva, como la que defiende que hay que permitir a los terroristas que tengan su propia voz para que no tengan que recurrir a los medios.

Hay otra que sostiene que hay que hacer caso omiso de su propaganda y extraer solo la parte informativa, detalla el catedrático, que se decanta por esta opción.

A este respecto, cita como ejemplo la portada del diario británico The Independent en octubre pasado, cuando informó de la decapitación del rehén británico del EI Alan Henning con la página en negro, sin fotografías, y el mensaje "El viernes, un ser humano decente y solidario fue asesinado a sangre fría".

"Nuestros pensamientos están con su familia. Fue asesinado delante de un cámara con el único propósito de la propaganda. Aquí está la noticia, no la propaganda", rezaba el texto.

En el otro extremo, está el caso de la cadena de televisión de EEUU Fox News, que emitió entero el vídeo de Kasasbeh, por lo que ha recibido numerosas críticas.

A juicio de Melki, los medios de comunicación deberían seguir una serie de principios, aunque, matiza, no sean impuestos por las autoridades, sino por los propios periodistas.

Yaber, por su parte, es contundente.

"La solución sería que no se enseñara nada de su propaganda y se prohibiera emitirla por televisión, entonces no tendría sentido para los yihadistas hacer esos vídeos y barbaridades", reflexiona.

El general jubilado cree que la administración de EEUU podría influir en compañías como Google o Twitter para vetar los mensajes de los radicales.

"Si EEUU tiene la posibilidad de hacerlo, ¿por qué no lo hace?", se pregunta el analista.

La guerra psicológica está vinculada a la evolución de los acontecimientos sobre el terreno que, en este caso, son sobre todo Siria e Irak, donde el EI anunció un califato a finales de junio.

A las zonas controladas por los yihadistas no pueden acceder los periodistas por el riesgo de secuestro y asesinato, por lo que se ven obligados a seguir los hechos desde la distancia.

El analista del centro de estudios Carnegie de Oriente Medio de Beirut, Mario Abu Zeid, subraya, en declaraciones a Efe, que la forma en que el EI trata a los rehenes y prisioneros forma parte de esa batalla.

El vídeo de Kasasbeh "quería alcanzar los corazones de los soldados árabes" para que no participen en la coalición internacional contra los yihadistas, apunta.

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