El efecto Colorado

Después de que Washington y Colorado legalizaran el consumo de marihuana, más de la mitad de los estados de EE.UU. están considerando despenalizar o legalizar la planta para uso médico y recreativo.

La venta legal de marihuana en el estado de Colorado comenzó en enero de este año. / Reuters

Pueblo, un condado en Denver, al sur del estado de Colorado, que tiene dos tiendas de marihuana, reportó que desde enero, cuando entró en vigor la normativa que legaliza la hierba para uso recreativo y medicinal, tuvo ventas por cerca de un millón de dólares. También reportó US$56.000 en impuestos por esas ventas.

Gilbert Bo Ortiz, secretario de Gobierno de Pueblo, calcula que la venta legal de marihuana le generará al condado cerca de US$670.000 en ingresos fiscales nuevos este año. Si las ventas en Pueblo continúan al ritmo de enero, el comercio de marihuana en el condado sumará US$11,2 millones en ventas brutas en 2014, proyectó Ortiz. Según la normativa aprobada, el cannabis tiene un impuesto del 15%, mientras para otros productos relacionados, como pipas o papel de fumar, el impuesto asciende a 10%. Este próspero mercado está basado en un sistema similar al que regula la venta de alcohol en otros territorios estadounidenses.

Colorado tiene más de 160 tiendas con licencia para la venta de marihuana recreativa. Si las proyecciones oficiales se confirman, en pocos años el impuesto a la venta de la marihuana legal en Colorado superará a los impuestos recaudados por el turismo, cerca de US$750 millones al año.

El estado de Washington se sumó al de Colorado en la legalización de la marihuana, sin embargo, todavía no reporta los beneficios económicos, pues la venta legal del producto comenzó más tarde. El experimento de Colorado es seguido de cerca por otros estados del país que, alentados por la opinión cada vez más favorable de los estadounidenses y los beneficios de esta próspera industria, podrían seguir sus pasos. “Reconocemos que los ojos del mundo nos miran y nos sentimos orgullosos de haber erigido un entorno regulador sólido en el condado de Pueblo”, dijo el comisionado del condado, Sal Pace.

Según reveló el periódico The New York Times, “más de la mitad de estados, incluyendo algunos de los más conservadores del sur”, están considerando despenalizar la marihuana o legalizarla para uso médico o recreativo. Dice el artículo que “los estados que aprobarían la despenalización serían Oregon, dominado por demócratas, y Alaska, bastión republicano.

Señala el Times que por lo menos 14 estados más —incluyendo Florida, en donde el próximo 4 de noviembre se votará un referendo para permitir su uso en condiciones médicas “incapacitantes”— están considerando leyes que permitan el uso de la marihuana medicinal. Además, 12 estados y el Distrito de Columbia están contemplando la despenalización, según informes del Marijuana Policy Project, una organización que apoya la legalización.

La atención parece centrarse en leyes para aprobar el uso de marihuana medicinal —una nueva variedad que tiene un contenido muy bajo de tetrahidrocannabinol, o THC, principal componente psicoactivo del cannabis, al igual que un alto nivel de cannabidiol, o CBD, que ha demostrado tener beneficios antiinflamatorios, neuroprotectores, antipsicóticos y antiespasmódicos—, las cuales podrían cruzar el umbral este año en Alabama, Georgia y Carolina del Sur, estados muy conservadores.

Según una encuesta realizada por The New York Times y CBS hace unas pocas semanas, “el 51% de los estadounidenses cree que la marihuana debería ser legal”. El apoyo crece cuando baja la edad de los encuestados: el 72% de los menores de 30 años apoya la legalización, frente a sólo 29% de los mayores de 56. El Times cita unos datos de Just Say Now, un grupo prolegalización, que muestran que el voto de los menores de 30 ha aumentado significativamente de 2008 a 2012 en estados en donde se contemplan iniciativas sobre la marihuana. Y este es un año electoral.

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