El efecto del expresidente Felipe González en relaciones Colombia - Venezuela

¿Está cambiando el gobierno colombiano su posición frente a Caracas? ¿Qué tan determinante es el gobierno de Maduro hoy en La Habana?

El expresidente español Felipe González regresó de Caracas a Bogotá a bordo de un avión colombiano. / EFE

Lo que parecía estar a punto de convertirse en un nuevo incidente diplomático entre Colombia y Venezuela fue resuelto desde Bogotá con un comunicado que para algunos analistas es muestra de una nueva posición del gobierno de Juan Manuel Santos frente a su homólogo venezolano. Luego de que el expresidente español Felipe González viera frustrada su asesoría técnica para los presos políticos venezolanos, regresó a Bogotá. Lo hizo a bordo de un avión de la Fuerza Aérea Colombiana, algo que molestó al presidente Nicolás Maduro, quien le pidió explicaciones a Colombia. “Yo espero explicaciones claras del gobierno colombiano sobre esto de prestar el avión presidencial de Colombia a un señor que vino a desconocer las instituciones venezolanas y apoyar a grupos extremistas que han querido derrocarme”, dijo Maduro.

Inmediatamente un comunicado emitido desde la Presidencia confirmó que el presidente Juan Manuel Santos había autorizado el traslado de González y que, a su llegada a Bogotá, se reunió con el exmandatario español en compañía del jefe negociador del proceso de paz, Humberto de la Calle. “El tema central de la conversación fue el proceso de paz en Colombia y la próxima cumbre Celac-Unión Europa (...). El expresidente González ha sido un amigo incondicional de Colombia y de su proceso de paz”, añadió el texto, que no hizo ninguna referencia a Venezuela.

Arlene Tickner, profesora de relaciones internacionales de la Universidad de los Andes y columnista de El Espectador, ve en la respuesta de Santos un endurecimiento de su tono frente a Venezuela. “A mí nunca me pareció convincente el argumento de que la política exterior de Colombia era ‘presa’ de la participación venezolana en el proceso de paz. Creo que lo que está forzando el endurecimiento de tono del presidente Santos frente a Venezuela es el agravamiento de la represión y la violencia contra cualquier tipo de oposición o protesta frente al chavismo”.

Agrega que “Venezuela jugó un papel importante en el inicio del proceso de paz en La Habana, por la cercanía del chavismo con las Farc. Sin embargo, en la medida en que el proceso ha avanzado y se han concretado varios puntos de la agenda, el papel del gobierno de Maduro se ha vuelto marginal. Su presencia no es indispensable para que las Farc sigan negociando, ni la credibilidad del proceso depende de ella. A su vez, la intensificación de la crisis interna de Venezuela ha reducido dramáticamente su capacidad de influencia”.

Coincide Miguel Benito Lázaro, licenciado en historia por la Universidad Complutense de Madrid y máster en diplomacia y relaciones internacionales, quien aclara el papel del expresidente español en Venezuela. “González fue siempre muy cercano, por ejemplo, al exmandatario Carlos Andrés Pérez. Por tanto, no debemos confundir el papel de González en la crisis venezolana: no es mediador sino vocero y apoyo de una de las partes, la oposición. Ni más ni menos”.

Lázaro explica que “Santos, a pesar de sus intentos de mantenerse lo más alejado de la crisis política venezolana, ha ido incurriendo en pequeños errores, por ejemplo hablar de Felipe González como mediador y, ahora, poner a su disposición el avión presidencial”.

Así lo ratifica Jerónimo Ríos Sierra, investigador en ciencias políticas de la Universidad Complutense de Madrid, pues ve en el préstamo del avión una “torpeza diplomática de Santos”. “Ni la vida de González corría peligro ni era necesario poner un avión a modo de salvoconducto diplomático para que el exmandatario español llegara a Bogotá. Las salidas de tono diplomáticas de Santos y su pésima lectura del contexto regional, más allá de la propia inoperancia de Maduro (que está bajo un síndrome de manía persecutoria claramente sobredimensionada), son una constante para el país”.

Para Benito Lázaro, “un cierto alejamiento de Santos del gobierno venezolano le manda el mensaje a las Farc de que el gobierno colombiano es independiente y no necesita el apoyo de dicho gobierno (el gran valedor de las Farc) para conseguir la paz”.

Por lo pronto, la posibilidad de una crisis diplomática entre Colombia y Venezuela es casi improbable. “Se podría dar sólo si Maduro la usara para fortalecer su posición a nivel interno, algo que a mediano plazo podría resultar contraproducente para el propio chavismo”.