El Ejército sirio niega haber empleado bombas de racimo contra la oposición

Por su parte Human Rigths Watch señala que hay un vídeo en el que aparecen restos de esa munición hallados en zonas pobladas.

Foto: EFE
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El Ejército sirio desmintió este lunes las acusaciones de Human Rights Watch (HRW) de que las tropas gubernamentales emplearon bombas de racimo, prohibidas por numerosos países, en sus choques con los grupos rebeldes.

Un comunicado del Comando General del Ejército y de las Fuerzas Armadas difundido por la agencia oficial Sana añadió que las tropas sirias no disponen de ese tipo de armamento y que las acusaciones forman parte de "una campaña de desorientación que pretende tapar los crímenes cometidos por las bandas terroristas armadas".

En un informe divulgado este domingo, HRW sostuvo que existen nuevas evidencias de que el régimen lanza bombas de racimo y mostró un vídeo en el que aparecen restos de esa munición hallados en zonas pobladas.

La organización de derechos humanos sostiene que el ejército está lanzando en varias zonas de Siria bombas de racimo de tipo RBK-250 o submuniciones AO-1Sch, ambas de fabricación soviética.

Mientras, la violencia continúa en el país, donde los bombardeos de las tropas del régimen contra los feudos rebeldes y los combates entre ambos bandos causaron la muerte a más de medio centenar de personas, según los grupos opositores.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó de que al menos 17 personas fallecieron en la ciudad septentrional de Alepo, entre ellos un rebelde, sobre todo en los bombardeos contra los barrios de Al Shaar y Al Maadi.

Mientras, en las localidades de la periferia de Damasco perecieron 18 personas, al menos diez de ellas en el ataque de las tropas gubernamentales contra Duma.

En este sentido, los opositores Comités de Coordinación Local indicaron que Duma y Mleiha sufrieron fuertes bombardeos con artillería, que afectaron a numerosos edificios residenciales.

Entretanto, en Damasco, se registraron duros enfrentamientos entre ambos bandos en el barrio de Al Asali, después de que las tropas gubernamentales trataran de irrumpir en el mismo, que es sobrevolado por helicópteros militares.

El Observatorio agregó que al menos 38 miembros de las fuerzas gubernamentales fallecieron también en diferentes provincias durante choques con los grupos rebeldes y ataques de estos contra puestos de control.

Por otra parte, el activista de la provincia central de Hama Abu Hisham aseguró que el régimen sirio ha convertido esa región en una base de retaguardia para lanzar ataques contra otras provincias.

La fuente apuntó que las fuerzas gubernamentales mantienen el control de la ciudad de Hama y que desde su aeropuerto militar salen muchos aviones para bombardear otras zonas.

Estos sucesos coinciden con la gira por la región del mediador internacional para Siria, Lajdar Brahimi, quien este lunes se reunió en Bagdad con el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, y el presidente, Yalal Talabani.

Brahimi, enviado especial de la ONU y la Liga Árabe, reiteró su llamamiento a un alto el fuego y subrayó la importancia de buscar una solución política al conflicto sirio.
La crisis que se vive en Siria desde marzo de 2011 ha causado ya unos 25.000 muertos, mientras que 2,5 millones de personas necesitan ayuda humanitaria y más de 250.000 se han refugiado en los países vecinos, según Naciones Unidas.