El escándalo que sacudió a la corona española

Este sábado la Infanta Cristina declarará ante un juez por su presunta participación en los delitos de fraude fiscal y blanqueo de capitales, hechos de corrupción en los que está implicado su esposo. Se trata de la primera vez que la familia real se ve involucrada en un caso de fraude de tal magnitud.

AFP

Frente a la Infanta Cristina estará colgado el retrato de su padre, mientras sentada en un sillón rojo de terciopelo declarará ante un juez este sábado por el caso de corrupción que ha puesto a la princesa española y a su familia en el ojo del huracán. Estará asistida por un equipo de cuatro abogados, mientras que más de 300 periodistas estarán a la entrada del tribunal atentos a su llegada, expectantes para retratarla.

Nunca la corona española había tenido que enfrentar un escándalo de corrupción que debilitara tanto su monarquía. El caso se remonta al año 2010 cuando el duque de Palma, Iñaki Urdangarín -esposo de la infanta- se vio involucrado en un hecho de desvío de fondos públicos. Urdangarín junto con su socio crearon el instituto Nóos, una entidad bajo una fachada filantrópica que, al parecer, captó cerca de seis millones de euros. El capital fue desviado a compañías privadas de su propiedad y de su esposa.

Cristina de Borbón es señalada de haber intervenido en los hechos de corrupción, facilitando los medios para que su esposo llevara a cabo dichas actividades ilegales y posteriormente beneficiándose con el 50% del capital social. Sus abogados, por su parte, intentarán defender el precepto de que la hija menor del rey desconocía las acciones de Urdangarín. "Cuando una persona está enamorada de otra, confía, ha confiado y seguirá confiando contra viento y marea en esa persona”, ha señalado en repetidas ocasiones ante los medios Jesús María Silva, uno de los abogados de la Infanta, que bajo cientos de argumentos intentará que este sábado ella salga de los juzgados de Palma con un pie más cerca de eliminar la imputación.


Limpiando la imagen de la familia real

Mientras algunos, en medio de frenesí mediático del caso, se centran en el hecho de si la infanta ingresará al tribunal a pie como cualquier imputado, recorriendo los casi diez metros que llevan a la entrada del lugar, o lo hará en auto -como le fue permitido por las autoridades-, el rey de España hace su mayor esfuerzo por dejar en alto la imagen de la corona.

Esta semana se conoció que el presupuesto anual de la familia será reducido en un 2%, lo que equivale a una cifra de 7,775 millones de euros, un acto sin precedentes en cerca de 38 años de reinado.

Por primera vez se asignó un salario para la reina Sofía y para la princesa Letizia diferenciado en concepto de "gastos en bienes y servicios", para garantizar mayor transparencia, todo mientras que el sueldo del rey de España sigue congelado.

La infanta Cristina no se queda atrás, sus actos le costarán el hecho de no recibir ningún ingreso en 2014, como sucede desde 2011 cuando inició el escándalo de corrupción que hoy enfrenta. Además, entre los “actos de transparencia”, como fueron calificados por muchos, el rey detalló los gastos de la corona usados para sostener a los empleados del servicio del monarca, e incluso, la infanta Elena hizo público el dinero empleado en las operaciones de cadera a las que se sometió el rey en 2013. Lo anterior pese a que la Constitución española no obliga a la casa del rey a difundir cómo usa los fondos que el Parlamento le otorga.


La sanción económica

Mientras en toda España es evidente el desencanto frente a los actos de la corona, dice la ley española que “el que por título lucrativo hubiere participado de los efectos de un delito o falta está obligado a la restitución de la cosa o al resarcimiento del daño hasta la cuantía de su participación”.

Así, de ser declarado culpable ella o su esposo, la Infanta Cristina no solo deberá someterse a la picota pública que ha significado el ‘caso Nóos’, sino que deberá pagar cerca de 600.000 euros por su “responsabilidad civil a título lucrativo”. De hecho, la defensa de la princesa ha considerado pagar dicha suma como un esfuerzo de mostrar su voluntad de diluir lo antes posible las imputaciones y mitigar la avalancha de críticas.

Más de 30 personas han sido imputadas en este caso y cerca de 42 las declaraciones que se han rendido, entre estas las de Iñaki Urdangarín. Sin embargo, ninguna ha causado tanta polémica como la que se presenciará este sábado en Palma de Mallorca. Una pequeña sala de estar ya fue habilitada para la Infanta Cristina con el fin de que pueda descansar en medio de los posibles recesos de lo que, sin duda, marcará el futuro de ella y la familia real española.