El Estado Islámico avanza hacia Palmira, Siria

Son conocidas las imágenes de militantes del Estado Islámico (EI) destruyendo museos y sitios arqueológicos declarados patrimonio de la humanidad en zonas que se ha tomado en Irak y Siria.

AFP
Este ejército de extremistas ya demolió, con buldózeres y excavadoras, la riqueza histórica de la ciudad de Nimrod, uno de los principales vestigios de la era asiria. También acabó con las ruinas de Hatra, de hace más de 2.000 años, ubicadas en la provincia de Nínive, así como con las milenarias estatuas en el Museo de la Civilización de Mosul.
 
Siguiendo una drástica interpretación del islam suní, en la cual se considera idolatría la veneración de estatuas y tumbas, y con el fin de expandir su califato, el EI avanza ahora hacia la histórica ciudad de Palmira, en Siria. En su camino, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, ha matado a cerca de 30 jóvenes y sostiene enfrentamientos con las fuerzas del presidente Bashar al Asad.
 
La llegada del EI a Palmira significaría un daño irreparable a otra joya de la humanidad. En 1980 la Unesco declaró que las ruinas de la ciudad, sede del Imperio de Palmira bajo el reinado de la reina Zenobia, en el siglo III, eran patrimonio de la humanidad. Por ser un paso obligado del comercio en la Ruta de la Seda y albergar diversas culturas, árabe, helenística, persa y romana, entre otras, Palmira se consideraba uno de los estados más importantes de la península Arábiga durante la Antigüedad.
 
Maamoun Abdulkarim, jefe de antigüedades sirio, dijo que si el EI conquista la ciudad de Tadmur, junto a las ruinas de Palmira, “destruirán todo lo que existe allí”.
 
La ONU se ha pronunciado en contra de esta destrucción del patrimonio cultural de la humanidad. Irina Bokova, directora general de la Unesco, ha reiterado que este tipo de ataques constituyen una “limpieza cultural” que no se detiene ante nada ni nadie. Ha dicho además que “la destrucción deliberada del patrimonio cultural constituye un crimen de guerra”.