El extraño secuestro de Ali Zeidan

Las circunstancias que rodean la retención del primer ministro libio son confusas. Las autoridades dicen que los detalles de la liberación serán investigados en los próximos días.

El primer ministro libio Ali Zeidan da declaraciones tras su retención durante dos horas. / AFP

Desde que cayó el régimen de Muamar Gadafi, en 2011, Libia tomó un rumbo incierto: la violencia está desbordada, hay grupos armados por todo el país, el gobierno no logra consolidarse… Es más, la situación es tan grave que eran de allí los 500 inmigrantes que naufragaron en un carguero rumbo a Lampedusa. Son pocos los países que mantienen sus embajadas porque no hay forma de garantizar la seguridad. Analistas incluso han señalado que la presencia de Al Qaeda es muy fuerte en este país.

La operación que realizaró Estados Unidos hace una semana en donde capturó a Abu Anas al Libi es muestra de ello. El terrorista de Al Qaeda vivía a sus anchas en Trípoli y las autoridades de ese país no lo habían capturado. El país está en manos de jefes tribales y señores de la guerra y el gobierno apenas controla unos sectores. Eso ha permitido que se presenten situaciones tan confusas como la que le ocurrió al primer ministro, Ali Zeidan.

Una brigada de exrebeldes, que teóricamente actúa bajo las órdenes de las autoridades libias, anunció que había detenido al primer ministro, por "orden de la fiscalía". Ali Zeidan "fue detenido de acuerdo con el código penal libio" por "orden de la fiscalía general", afirmó La Célula de Operaciones de Revolucionarios de Libia en su página de Facebook.

Zeidan fue detenido en aplicación de los artículos relativos a los "crímenes y delitos perjudiciales para el Estado" y para "la seguridad del Estado", afirmó esa brigada, que depende de los ministerios de Defensa e Interior aunque de forma no oficial. Por su parte, el consejo de ministros indicó en su página Facebook que "no estaba al corriente de una suspensión de la inmunidad" del primer ministro ni de "ninguna orden de detención".

A primeras horas de la mañana el gobierno había anunciado el secuestro del primer ministro. "El jefe del gobierno de transición, Ali Zeidan, fue llevado a un lugar desconocido, por razones desconocidas, por un grupo" de hombres que serían exrebeldes, informó el gobierno en un breve comunicado publicado en su sitio internet. Un comunicado gubernamental indicó que el consejo de ministros estaba reunido de urgencia. "El gobierno y el Congreso General Nacional (parlamento) van a tratar la situación", agregó.

El primer ministro, de 63 años, fue secuestrado en el hotel Corinthia de Trípoli donde reside, indicó una fuente allegada al dirigente libio sin dar otras precisiones.

"Una importante cantidad de hombres armados entraron en el lugar muy temprano el jueves por la mañana. Pero no entendimos lo que estaba pasando", dijo a la AFP un empleado del hotel. Analistas consideran que el secuestro estaría relacionado con la captura de Abu Anas al Libi por un comando estadounidense. Esta operación provocó la ira de grupos de exrebeldes y de partidos políticos, y puso en difícil situación al gobierno libio, que la calificó de "secuestro" y aseguró no estar informado.

Las autoridades libias habían instado a Estados Unidos a entregarles inmediatamente a Abu Anas al Libi.Un día después de la operación, la Célula de Operaciones Revolucionarias de Libia anunció en un comunicado un "estado de alerta máximo frente (...) a los atentados a la soberanía del país por parte de los servicios secretos extranjeros". Zeidan, calificado de liberal, ocupa el puesto de primer ministro desde hace un año. Recientemente, varios diputados pidieron su destitución debido a sus enfrentamientos con los Hermanos Musulmanes libios.Desde la caída del régimen de Muamar Gadafi en octubre de 2011, las autoridades de transición apenas controlan los grupos de exrebeldes, que combatieron el régimen anterior. Agrupados en milicias armadas, estos exrebeldes, encabezados por los islamistas, llenan el vacío en materia de seguridad dejado por un estado en fallida. Las autoridades fracasaron hasta el momento en su intento de formar un cuerpo de policía y un ejército profesional, e incluso legitimaron a varias de estas milicias, a las que confiaron tareas en materia de seguridad. Así, el Congreso General Nacional, la más alta autoridad del país, encargó recientemente a la Célula de Operaciones de Revolucionarios en Libia su despliegue en Trípoli para proteger la ciudad, frente a un aumento de la criminalidad.

 

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