"El extremismo está ganando la batalla"

La ministra de Justicia de Israel y actual responsable de las negociaciones con los palestinos dice que su país no hace acuerdos con Hamás y que la paz duradera sólo llegará a través de la Autoridad Nacional Palestina.

La ministra de Justicia, Tzipi Livni, constituyó un equipo de juristas para blindar a Israel frente a demandas en tribunales internacionales. / AFP

Mientras la frágil tregua entre palestinos e israelíes se mantiene en la Franja de Gaza, se abre paso un plan de la facción más moderada del gobierno del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, para retornar la calma a Gaza, mejorar la imagen internacional de Israel y, de paso, abrir canales hacia unas negociaciones de paz duradera con Palestina. Al frente de esta estrategia está Tzipi Livni, ministra de Justicia y negociadora jefe israelí en las conversaciones de paz con los palestinos. La reconocen como la mujer más poderosa de Israel desde que Golda Meir se convirtiera en primera ministra en 1970.

Livni, abogada, ha sido jefe de la cartera de Relaciones Exteriores (2006-2009), líder de la oposición (2009-2012) y una defensora a ultranza de un acuerdo de paz con los palestinos. Livni habló con El Espectador sobre la situación en Gaza, los diálogos de paz y el paquete de medidas que destrabarían las negociaciones.

¿Qué esperanza razonable hay de lograr un acuerdo cuando Hamás se resiste a claudicar en su petición de un puerto marítimo e Israel a la desmilitarización total en Gaza?

Creo que Hamás, bajo esta lógica de resistencia, no aceptará estas condiciones. Por eso es importante que la comunidad internacional presione por unos puntos básicos que lleven a la desmilitarización total de estos terroristas. Este no es sólo un interés de Israel sino de la región entera. Quiero dejar claro que estas negociaciones son con la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y no con Hamás. Lo que estamos negociando es una salida al conflicto, un nuevo orden para la Franja de Gaza.

¿Cómo lograrlo?

Primero hay que romper la cadena que líderes de la comunidad internacional y países mediadores han usado en el pasado: “¿Qué se puede hacer para que Hamás acepte el alto al fuego?”. Las negociaciones tienen que ser basadas en qué es lo mejor para la Franja de Gaza, para su población y no para los intereses de Hamás.

¿Cuál es su plan para ayudar a Gaza y a la vez destrabar los acercamientos para un acuerdo de paz duradero?

Tenemos que partir de un cese de hostilidades en Gaza y sus fronteras, el despacho de manera inmediata y masiva de asistencia humanitaria para la reconstrucción de la Franja y reconocer a la Autoridad Nacional Palestina como líder soberano de la Franja de Gaza, insistiendo en que todas las facciones palestinas acepten su mandato democrático. Solo así se podrán abrir las fronteras, eso sí, con las pertinentes medidas de seguridad que permitan la inspección de entrada de materiales que puedan ser usados en la fabricación de armas o material bélico. Para esto tenemos que contar con el completo apoyo de Abu Mazen (Mahmud Abás), presidente de la ANP.

¿Qué tan difícil será lograr que Hamás acepte que su único interlocutor sea la ANP en cabeza de Abás?

No puedo comentar sobre hipotéticos, pero espero que así sea por el bien de la región. Aclaro que no estamos hablando de un acuerdo entre Israel y Hamás, esto es una negociación con el representante legítimo y democrático de Palestina. Ya en el pasado hemos negociado con Hamás sin éxito alguno. Lo han demostrado desde el 2006 torpedeando cada acercamiento y acuerdo inicial para la paz, por eso hemos tenido que usar la fuerza militar. Si la comunidad internacional y la Autoridad Palestina reciben el respaldo y la legitimidad de su gente, Hamás no tendrá otra opción que aceptarlo.

¿Qué tan difícil será que los palestinos acepten estas condiciones por encima de la peticiones de Hamás cuando el sentimiento anti-israelí sigue creciendo en toda Palestina desde la última avanzada militar?

Lamentablemente el extremismo está ganando esta batalla, la gente en las calles palestinas, en Cisjordania y en la Franja apoyan la resistencia y los ataques en contra de Israel. Hamás usa la muerte de su propia gente como arma para legitimar su resistencia armada. La única forma de que los palestinos en Gaza y Cisjordania tengan una mejor vida y puedan progresar es por medio de la paz, y ésta sólo la podrán alcanzar a través de la Autoridad Palestina, lejos de la violencia y el terrorismo de Hamás abriéndole el paso a una paz duradera que termine en la creación de dos Estados.

Según esto, el éxito de estas negociaciones depende de la voluntad de la ANP para poner en cintura a Hamás. Sin embargo, miembros de Al Fatah y de la ANP acusan a Israel por crímenes de guerra.

Al fin de cuentas son ellos los que tienen que decidir su futuro y elegir entre los que están actuando con violencia y terrorismo o aquellos que están buscando defender la democracia, su gente y sobretodo la coexistencia pacífica. La única forma de que Palestina sea reconocida como un Estado es abandonado la violencia y el terrorismo, dando fe de su deseo de coexistencia. El problema viene, y he sido muy clara desde 2005 cuando se le dio la oportunidad a Hamás de entrar a la arena política sin ningún tipo de condiciones. Le dieron a una organización terrorista activa la posibilidad de abusar de la democracia, por eso ahora es tan difícil avanzar.

¿Cuáles son esos inamovibles para que Israel llegue a firmar un acuerdo de paz con Palestina que termine con el reconocimiento de los dos Estados?

Esto es muy claro: que se acepten los tres principios rectores del acuerdo del Cuarteto (Naciones Unidas, Unión Europea, Estados Unidos y Rusia). Es decir, un régimen palestino legítimo que se acoja a los acuerdos internacionales pactados en el pasado, que abandone completamente la violencia y el terrorismo y, por último, que acepte y reconozca la existencia del Estado de Israel. Sin embargo, este punto es entendido por los líderes de Hamás como una herejía religiosa.

Si alguien puede destrabar esto es Egipto. ¿Por qué ahora su rol es tan importante?

Por primera vez tenemos una frontera entre Egipto y Gaza resguardada, a favor de las instituciones, que evita la entrada de material y armas como ocurría en el pasado. Ahora es un frontera militarizada. Egipto en cabeza de Fattah Al Sisi entiende que por el bien del desarrollo y la estabilidad de la región hay que cerrarle el paso al terrorismo. Por eso ahora es clave la presión que tiene Egipto sobre Hamás, es algo con lo que no se contaba en el pasado.

¿Qué tan importante será el apoyo de los países árabes a cualquier tipo de acuerdo que se alcance?

Total, no sólo el de los países árabes, sino el de Estados Unidos y la Unión Europea, todos son importantes. Es el momento en que toda la comunidad internacional debe respaldar las condiciones que lleven a un acuerdo de paz duradero, algo que a fin de cuentas ayudan a Palestina.

Sin embargo, una salida de dos Estados no es hoy día lo más popular dentro de Israel. ¿Habrá que esperar a las próximas elecciones para que una negociación de dos Estados se ponga nuevamente sobre la mesa?

Esperar a las próximas elecciones sería un error, hagámoslo ya, eso es lo que yo trato de hacer. Yo tengo mi propio partido político (Hatnuah) y vengo de la oposición, yo no voté por Netanyahu. Pero en el último año decidí entrar al gobierno para luchar por una paz duradera entre israelíes y palestinos, basados en un acuerdo que reconozca los dos Estados.

¿La próxima semana se podría alcanzar algún tipo de acuerdo?
Espero que sí.