El factor Venezuela en las elecciones de España

Los líderes sociales españoles visitan Venezuela, piden la liberación de los presos políticos y critican al gobierno de Maduro. En medio de la incertidumbre sobre quién formará el siguiente gobierno, la crisis venezolana es una carta política.

Una mujer sostiene una pancarta con la imagen del fallecido Hugo Chávez en Caracas. / EFE

Las noticias de la crisis política, económica y humanitaria en Venezuela le han dado vuelta al mundo, convirtiéndose a su vez en instrumento político para los procesos internos en distintos países. El argumento de temor a la “venezuelización” del país no ha sido exclusivo a la política colombiana ni a la latinoamericana. En efecto, el fenómeno de Venezuela ha protagonizado las elecciones que se llevarán a cabo en España este domingo.

La presencia de venezolanos en territorio español ha aumentado abundantemente en los últimos años. Se trata de la segunda comunidad venezolana más numerosa fuera de Venezuela, después de la que reside en Estados Unidos. Se habla de unos 200.000 venezolanos viviendo en España que han arribado al país desde el comienzo de la revolución bolivariana en 1999 hasta hoy.

Tantas han sido las conversaciones sobre Venezuela en la campaña de los candidatos que en mayo Nicolás Maduro comentó de manera sarcástica: “El 26 de junio que viene en España hay elecciones, como ellos están tan interesados en malhablar (sic), en manipular y mentir de Venezuela, yo le digo a Rajoy que lo espero en Caracas para que vengan los candidatos presidenciales y hagan su debate presidencial en Caracas, ya que están tan interesados en Caracas”. También comentó que “de repente” se lanza como aspirante a las elecciones españolas y las gana “porque a mí me conocen más en España que a estos candidatos”.

El presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, se ha pronunciado en numerosas ocasiones frente a la crisis en su labor como jefe de estado, pero también como estratega político, utilizando como argumento el fallido modelo socialista de Venezuela para justificar las medidas austeras por la que se ha caracterizado su gobierno conservador.

"Democracia, libertad, derechos humanos, libre empresa y un buen modelo de bienestar”, le exige el líder conservador a Maduro en una entrevista con Radio Nacional de España. Rajoy ha demostrado un constante apoyo hacia la oposición venezolana, se ha reunido en diversas oportunidades con líderes importantes como Lilian Tintori, e incluso propuso que la crisis venezolana se incluyera dentro de los temas de conversación en una de las reuniones de ministros de Exteriores europeos.

Por su parte, el presidente del partido liberal de Ciudadanos (C’s), Albert Rivera, visitó Caracas en mayo, en plena campaña electoral en su país, donde se reunió con familiares de Leopoldo López. Pedro Sánchez, líder del PSOE, apoyó a Rivera en su visita y aprovechó para expresar el respaldo de su partido a la oposición venezolana.

Podrá parecer un poco extraño que, en pleno auge de los problemas que azotan directamente al pueblo español, tales como el desempleo, la inmigración, la corrupción, la inestabilidad económica o la amenaza terrorista, los candidatos a la presidencia inviertan sus recursos y tiempo de campaña en desprestigiar a un país ubicado al otro lado del Océano Atlántico y que poco irrumpe en la cotidianidad de los españoles.

La razón es muy simple: después del vergonzoso episodio de bloqueo político en el Parlamento tras las reñidas elecciones parlamentarias de diciembre, el único cambio notable en el ambiente político español en los últimos seis meses ha sido el creciente apoyo por el izquierdista Podemos, movimiento liderado por algunos personajes que en el pasado sirvieron como consejeros del gobierno del difunto Hugo Chávez.

Con el pasar del tiempo, Podemos consigue más popularidad y como consecuencia sus opositores intentan vincularlo cada vez más con el autoritarismo de Maduro, la escasez de productos básicos y la inseguridad de Venezuela. El mensaje de los opositores a las propuestas de Pablo Iglesias, presidente del partido izquierdista, es claro: “Venezuela es un desastre, y podría suceder en España”.

Albert Rivera dijo desde Venezuela: “Cuando él [Iglesias] venía a formar aquí a los chavistas, era la Asamblea que nunca nos habría invitado. Si alguien me quiere convencer de que el modelo político y económico que defiende Pablo Iglesias es el futuro de España, me va a tener enfrente”.

¿Cuáles son los vínculos de Venezuela con Podemos?

Muchas han sido las ocasiones en las que el partido de Pablo Iglesias ha sido tachado de chavista, incluso llegando hasta el extremo de asegurar una supuesta financiación por parte del gobierno de Maduro a su campaña en España.

Rajoy, Rivera y Pedro Sánchez, de distintas corrientes ideológicas, difieren ampliamente en muchos temas fundamentales de la política española. Sin embargo, los tres aspirantes a la presidencia concuerdan en que el gobierno de Venezuela ha financiado la campaña de Podemos con más de siete millones de euros.

Según la versión de los acusadores, existe un documento firmado por el mismo Hugo Chávez, junto con el antiguo ministro de finanzas de Venezuela, Rafael Isea, en donde se asegura que las donaciones fueron hechas para “forjar una relación más estrecha entre las fuerzas de izquierda anticapitalistas en España, con el fin de crear un consenso en torno a que haya un cambio político en sintonía con el del gobierno bolivariano”.

Las acusaciones de los opositores a Podemos han sido propiamente investigadas por las autoridades competentes en España tres veces: dos por la Corte Suprema y otra por el fiscal del distrito, y en ninguna ocasión se ha encontrado veracidad en estos graves señalamientos. Sin embargo, la campaña de deshonra a Iglesias y su partido continúa.

Pocos días antes de las elecciones generales en España, Iglesias se ha conseguido un nuevo enemigo internacional: el Parlamento venezolano, controlado por la oposición, pidió la colaboración de Iglesias, Juan Carlos Monedero y Jorge Verstrynge, entre otros, para aclarar si Podemos se financió con dinero del gobierno de Hugo Chávez y ya ha abierto oficialmente una investigación.

El caso se basa en el pago realizado por concepto de “asesorías, apoyo técnico y programas de formación impartidos al Gobierno y sus ministerios”, por la cantidad de 7.168.090 euros al Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS) entre 2008 y 2012, fundación donde antiguamente trabajaron muchos de los actuales líderes del partido izquierdista. Iglesias y muchos otros miembros de su partido han negado cualquier vínculo con el gobierno venezolano, aclarando que el dinero recibido por el CEPS se obtuvo a través de una serie de programas de asesoramiento al Gobierno venezolano por parte de la fundación, y que el dinero nunca fue utilizado para el financiamiento de la campaña del nuevo partido.

Iglesias ha calificado estos intentos de acusación como “mentiras recicladas” y consideró “ridículo” que la Asamblea de Venezuela haya abierto una investigación sobre la financiación de Podemos a través de CEPS. “La competencia para investigar y perseguir la financiación ilegal son los tribunales españoles, no los partidos extranjeros"”, ha señalado en Radio Nacional.

Según Iglesias, este tipo de acusaciones revelan que “algunos están preocupados” de que Podemos pueda llegar a un acuerdo con el PSOE para formar un gobierno de coalición progresista en España, así como que “son capaces de cualquier cosa”.

Parece ser que la interferencia internacional en la política local no solamente será hecha de forma unilateral desde España hacia Venezuela: la Asamblea Nacional venezolana ha tomado partido en las elecciones españolas de este domingo.